Seis años de pareja, uno de convivencia, y un proyecto con el que siempre soñamos. Sea esperando el subte, tomando un helado, mirando las estrellas, siempre salía el mismo tema: “Que lindo que sería irnos de viaje, un año ponele”

El viajar siempre nos gustó, salir a la ruta, mate y música de por medio siempre resulto un buen plan. Pero algo del irse con fecha de regreso no nos terminaba de cerrar.

Un poco recorrimos, el sur y norte Argentino, alguito del litoral, Uruguay, Bolivia, Perú, y Nueva York.

Pero esta vez es distinto. O al menos, nosotros lo concebimos como algo distinto.

Insisto, siempre quisimos un viaje grande (o largo mejor dicho). Ponerle un paréntesis a la vorágine en la que vivimos.

Animarse

Animarse

¿Y porque no ahora?

Y ahora, nos decidimos.

Nuestro plan es simple, irnos de viaje. Empezaremos por La India. Luego…. Veremos. Posiblemente Nepal, El Tibet y el Sudeste Asiático, ¿quién sabe?

Pero claro, 15 días no nos alcanzan. O al menos, a nosotros parecen no alcanzarnos. Queremos viajar. Viajar, conociendo, recorriendo, sintiendo, viviendo, siendo parte del paisaje mismo.

No queremos turismo exprés, queremos turismo local, si es que existe (sino, inventaremos algo parecido).

Fue curioso que al trasmitirle la noticia a amigos, familiares y compañeros se repitió la misma expresión: “15 días no alcanzan para hacer todo lo que quieren hacer”. Es cierto, por suerte 15 días no alcanzan para hacer todo lo que queremos!

Es interesante también las reacciones mezcladas con las que nos encontramos, muchos-todos nos apoyaron, pero también se escucharon sus “es una locura”, “¿de qué van a vivir?”. Y la verdad, no sabemos de qué vamos a vivir, que recorrido haremos, ni donde dormiremos. Sabemos que 15 días no nos alcanzan, y que queremos escribir nuestra propia historia.

Reir y vivir.