Es difícil escribir sobre Delhi. Es difícil por lo que Delhi representa; no es solo la capital de India. Delhi es Caos, locura, negocios, vendedores, son mercados, es amontonamiento de gente, pero también es espiritualidad. Y para nosotros fue la puerta de entrada a India. No solo porque fue nuestro primer destino sino porque también ahí India se presentó.

Me gusta la idea de pensar las ciudades como personas. A fin de cuenta, las ciudades las hacemos nosotros, individuos. A que me refiero con pensar las ciudades como personas, a que son portadoras de una personalidad. Hay ciudad alegres, históricas, estéticas, autenticas, caóticas, etc. (Es una idea poco desarrollado, quizá con el devenir del viaje vaya tomando más forma). En fin, con Delhi se me presenta un interrogante ¿Qué tipo de personalidad otorgarle? Delhi es mixtura, es collage, es superposición.

Ya abandonamos Delhi, quedo atrás en nuestro itinerario, pero la dejamos sabiendo que íbamos a volver. Que volveríamos a ella, y apuesto a que ese re-encuentro será distinto a este.

Delhi es un collage, un cuadro hecho de distintos elementos. Condensa años de historia. Años de cultura, de normas de vida, de costumbres. Y las calles muestran eso, un auto último modelo, un Rickshaw, mujeres y niñas con Sari, vacas, basura, puestos callejeros, ermitas a los distintos dioses, templos y ni hablar de las múltiples religiones. Los primeros días teníamos la sensación de estar de extras en la filmación de una película, ya que esa realidad que nos rodeaba lejos está de nuestro mundo occidental. Y claro, nosotros nos deschabamos fácilmente como extranjeros y no solo por el color de piel.

Puesto callejero donde venden flores de calendura para ser usadas como ofrendas.

Puesto callejero donde venden flores de calendura para ser usadas como ofrendas.

Estuvimos pocos días en Delhi, queríamos huir del caos y el calor. No pudimos recorrer tanto como hubiésemos querido (más excusa para volver en otro momento), el calor nos jugó en contra.

Red Fort, antiguo fuerte Moghol.

Red Fort, antiguo fuerte Moghol.

El nombre obedece a la piedra rojiza con que se construyo.

El nombre obedece a la piedra rojiza con que se construyo.

Pero eso poco que recorrimos nos sirvió como una primera aproximación a lo que esta sociedad nos ofrece. Viajamos en subte, que no es medio muy usado por los turistas, pero nosotros somos de priorizar el transporte público ante cualquier otro medio. Si, éramos el centro de atención del vagón, todos los ojos se centraban en nosotros. Nos llamó poderosamente la atención que existe el “vagón de la mujeres”. Un vagón destinado solo a mujeres, los hombres no pueden acceder, pero si las mujeres pueden acceder al vagón común. La idea de vagones diferenciados nos hizo ruido, claramente es una cuestión de genero… Pero como lo pensarán será un derecho o será una humillación. Las mujeres Indias se muestran muy retrayentes al dialogo, no así los hombres. Las mujeres no se ven mucho en la calle, salvo haciendo compras y ningún negocio es atendido por ellas. Que India es una sociedad machista no quedan muchas dudas.

Otra cosa que nos llamó la atención fue la figura de Gandhi. Su cara está en todos los billetes (Rupias Indias, cuya numeración es de 5, 10, 20, 50, 100, 500 y 1000). Ghandi no solo es recordado como un líder político que posibilito la independencia de India hace no mucho (es una figura contemporánea) sino que también es adorado religiosamente. Visitamos el RajGhat (donde yacen sus cenizas) y nos impresiono la cantidad de gente que le rendía tributo y oraba en su nombre.

Es costumbre dar una vuelta orando alrededor de icono.

Es costumbre dar una vuelta orando alrededor de icono.

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En Delhi (sea en Old Delhi o en New Delhi) la vida se desarrolla en la calle. La calle es habitada intensamente. Los mercados son otro escenario interesante de esta coyuntura. Los supermercados como nosotros los entendemos no abundan (no vimos ni uno!). Las compras se realizan en mercados callejeros. Hay muchos y son temáticos (alimentos, ropa, electrónica, etc.) Y la acción ocurre allí.

Uno de los tantos mercados

Uno de los tantos mercados

Muchos vendedores nos piden que le saquemos una foto.

Muchos vendedores nos piden que le saquemos una foto.

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En las calles también notamos que es muy común que hombre y mujeres caminen abrazados o de la mano con personas de su sexo. Y no por elección sexual, sino como muestra de amistad. Es un dato curioso si uno tiene en cuenta que en India la homosexualidad está muy mal vista. En la plaza tuvimos la oportunidad de ver a un militar con un médico de la mano, escena sumamente interesante, pero no dimos a tiempo de sacar una foto.

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Otro dato curioso son los hijras (3er sexo); hombres vestidos de mujeres son venerados y alabados, se les da dinero y se les toca los pies en señal de suerte. Que concepción tan distinta a como pensamos el travestismo en Buenos Aires.

Arquitectónicamente Delhi dice mucho. En Old Delhi se observas construcciones más antiguas, y en New Delhi, más actuales. En muchas edificaciones se nota también el legado inglés (En Red Fort hay construcciones inglesas que funcionaban como oficinas pública). La herencia inglesa también se ve en el idioma (el hindi es la lengua nacional, pero todos hablan inglés) y en los autos (manejan por la izquierda).

Jama Masjid, Una mezquita muy grande a la cual no entramos porque querian cobrarnos a pesar de que un cartel decía que era entrada gratuita.

Jama Masjid, Una mezquita muy grande a la cual no entramos porque querían cobrarnos a pesar de que un cartel decía que era entrada gratuita.

Delhi fue nuestro primer contacto con India, de allí nuestras primeras impresiones de este país que recién estamos comenzando a conocer. Delhi quedó atrás, pero sabemos que vamos a volver. Delhi nos mostró el caos de la ciudad pero también nos mostró (o intento mostrarnos) la fe, el culto. Antes de ir a trabajar, luego de salir del trabajo, yendo a hacer compras, camino a la escuela, todos se detienen unos minutos ante una imagen religiosa, todos creen.