Si hay una faceta de India que nos interesa y que no podemos terminar de entender es la espiritualidad. Sus cientos de dioses, sus pujas (ofrendas), y aquello que vienen a buscar tantos occidentales. Decidimos ir a un ashram para vivir la experiencia.

 ¿De que se trata?

India tiene cientos de ashrams. Son lugares de vida comunitaria establecida en torno a la filosofía y energía del gurú (líder espiritual). Son lugares de retiro espirual, pero no para escaparse de la vida, sino para dar un respiro (tan largo como quieras) a la vida mundana. Son lugares de silencio y reflexión, y siempre hay una pregunta que esta flotando: ¿Cuál es mi propósito en la vida?

Por lo general dentro de la vida de ashram se deben cumplir con ciertas normas, como cumplir con una vestimenta adecuada. En varios se buscan eliminar todo placer físico; por eso las comidas son repetitivas y siempre al mismo horario. Se intenta trabajar en la austeridad y en la ejercitación de la mente y el cuerpo. Hay ashrams más estrictos que otros, también hay de silencio, los hay de trabajo y los hay más relajado. Por lo general la programación diaria incluyen yoga y meditación. Mucha gente viene a India a hacer pura y exclusivamente vida de ashram, buscando un enriquecimiento personal y espiritual.

Nuestra experiencia

Llegamos a Amritapuri (el ashram de Amma) sin saber muy bien que nos íbamos a encontrar. Para llegar nos tomamos un bote-colectivo. Entre canales y palmeras vimos una enorme edificación pintada de rosa, ese era el ashram. Sobresalía desde lejos. Carteles anunciaban que los visitantes internacionales debían registrarse en la oficina que respondía a ese nombre. Para donde miremos había fotos de ella. Es el centro y corazón del lugar. Amma (Mata Amritanandamayi Devi) es considerada una santa, una divinidad y madre de los abrazos y de todos nosotros, y es uno de los principales líderes espirituales de país. Tiene reconocimiento mundial y cientos de obras y programas de beneficencia.

Ashram amma amritapuri

Esos edificios que se ven a lo lejos, es le ashram.

I – El abrazo

Sabíamos que Amma se caracteriza por abrazar (Dharsan). Ella ofrece un abrazo a todas las personas que se le acercan. Y fue lo primero que hicimos. Obtener un número que nos permitía hacer la fila para los abrazos. Cómo teníamos muchas personas (más de 300) adelante nos invitaron a participar sirviéndole caramelos a Amma para que ella los entregue a los fieles. ¿Qué es esto? Algo así como un servicio desinteresado sólo para estar más cerca de ella. Ahí vimos por primera vez el fervor de los devotos. Todo tenía que salir perfecto, nada podía fallar. Había que dejar 3 caramelos en la mano de Amma de una forma determinada, sin tocarla a ella, sin que se caigan, sin repetir y sin soplar. Fueron dos minutos por reloj los que estuvimos a su lado sirviéndole caramelos. Luego, 45 segundos de abrazo.

II – Día de ashram

A las 5 am comenzaron a sonar por altoparlante los primeros cantos del día. Meditación y desayuno. En el salón comedor sirven comida local, para los occidentales tienen un restaurant propio con comida vegetariana. Esta comida se paga aparte. Luego, Seva (servicio voluntario que incluye todo tipo de actividades). Almuerzo, Seva, merienda, meditación, cantos tradicionales (mantras) y cena.

Somos muchos los que estamos ahí. Feligreses indios que viajan kilómetros y kilómetros para recibir su abrazo, occidentales renunciantes que ahora viven de blanco, viajeros curiosos, personas que se quieren iniciar en el camino espiritual, personas que lo consideran una ofrenda que deben hacer una vez al año (o en la vida), otros alivianan sus culpas burguesas y algunos vienen a conseguir pareja. Todos estamos ahí, expectantes de ella. Nos ponemos de pie ante su presencia, lloramos, y corremos para tener un asiento lo más cerca posible. Algo tiene, moviliza a miles de personas día a día.

III – Ella y nosotros

Quizá ahora esperan nuestro juicio. La objetividad no es nuestro fuerte. Nos cuesta emitir una opinión formada acerca de los días que vivimos en el ashram.

Vimos a Amma, recibimos su abrazo, aprendimos a darle los caramelos. Meditamos, cantamos mantras y volvimos a comer pizza después de mucho tiempo.

Pero su abrazo no nos abrazó. Quizá por qué buscamos su mirada, y mientras estuvimos con ella nunca miró a su alrededor. Quizá por qué buscábamos algo más humilde, más sencillo, más austero. Quizá por qué nos cuesta entender la espiritualidad. Quizá por qué la devoción se mezcla con el fanatismo, quizá por qué el negocio se disfraza de misticismo. Quizá por qué es moda.

Dicen que la vida de ashram tiene sentido sólo cuando hay admiración por el gurú, no fue nuestro caso, por eso volvimos a la vida mundana.

Ashram amma amritapuri

Amma

Información útilSí te quedaste con ganas de saber más sobre el lugar, en está página hay información sobre el ashram, como llegar, alojamiento y demás: http://www.amritapuri.org/ashram