Category: Perú
Cusco en rincones-Lado A

Como los viejos cassettes de música se nos ocurre pensar a Cusco. Quienes los hemos conocido (y escuchado) sabemos que tienen, justamente, 2 lados. Que primero escuchábamos uno, terminaba y lo dábamos vuelta. Y que casi nunca nos gustaba solo un lado. Siempre había canciones que nos gustaban y canciones que no nos agradaban en ambos lado de la cinta. Así, como con los viejos cassettes es nuestra impresión de Cusco. Por eso Cusco lado A y lado B.

Fue en marzo del 2012 que decidimos ir a Perú, 3 semanas apróx. Cusco estaba entre las ciudades que ansiábamos conocer, y el Camino del Inca, siempre nos había llamado la atención.

Es más, llegamos a Lima y no nos aguantamos la ciudad; a la mañana siguiente volamos a Cusco. En un lindo llegar volando desde Lima, uno deja el mar atrás (el Pacifico en realidad) para meterse en el Altiplano. Pasamos del nivel del mar a unos a 3.400 msnm en pocas horas. La vista desde arriba es increíble. Cuándo nosotros llegamos ya estaban finalizando la época de lluvias, por ende, vimos un Cusco verde y frondoso.

Vista "panorámica"

Vista “panorámica”

Cusco es otra de esas ciudades para ser caminadas. Sus calles, su empedrado, sus cuestas y subidas, sus ventanas, puertas y balcones. Cada calle es una vitrina en exposición. Es muy interesante esa mezcla entre ciudad colonial (influencia española) e imperio incaico. Curioso por ejemplo, que sus edificaciones cuenta con cimientos en piedra inca y sobre ellos ladrillos europeos. En Cusco, se respira historia.

Tipica callecita...

Típica callecita…

Piedra inca, ladrillo español.

Piedra inca, ladrillo español.

Y qué decir de su gente. Mezcla también, entre turistas, comerciantes, gente local, niñ@s. Que decir de sus miradas, sus facciones. Su ropa, su cocina, tan distinto pero tan latinoamericano a la vez.

Nosotros nos alojamos cerca de la Plazoleta San Blas, a pocas cuadras de la Plaza de Armas, lo que nos permitió caminar mucho por Cusco. Claro, el detalle es que nuestro hostel quedaba cerca de la Cuesta San Blas, que significa esto, que había que subir para llegar!!! Los primeros días debimos hacer paradas intermedias para subir una cuadra!

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Cusco se recorre caminando: La Plaza de armas, la/s catedral/es,  el museo del Inca Garcilazo de la Vega. Y quizá, alejándonos de la parte histórica es muy interesante el mercado, donde pocos turistas llegan. Tuvimos (o no) la suerte de que una pareja de cusqueños nos esperaban, con ellos recorrimos la ciudad y pudimos conocer ese Cusco no tan colonial como el que rodea la plaza. A su vez, hay muchas ruinas, templos, valles y lugares sagrados que visitar en las afuera de Cusco. Cómo así también pueblos pequeños linderos al grandísimo ombligo del mundo. El desafío es llegar a estos destinos sin un paquete turístico o excursión ya contratada.

Aquí, algunas imágenes por lugares que anduvimos:

Una de las catedrales

Una de las catedrales

Saliendo del casco histórico

Saliendo del casco histórico

Casa de Inca Garcilazo de    la Vega , actualmente funciona un museo.

Casa de Inca Garcilazo de la Vega , actualmente funciona un museo.

Coricacha, templo del sol.

Coricacha, templo del sol.

Puca Pucara, construcción militar

Puca Pucara, construcción militar

Iglesias andinas

Iglesias andinas

Pero, claro,  el gran atractivo del lugar es Machu Picchu. Decidimos conocerlo haciendo el Camino del Inca; una experiencia altamente recomendable. No es solo la emoción de llegar caminando tras 4 días de marcha, no es llegar a ver el amanecer sobre la puerta del sol, sino que es caminar. Recorrer. Subir, bajar, transpirar, cansarse, observar. Es estar allí con la montaña. Con techo de cielo y suelo de tierra. El recorrido te lleva, y te lleva por distintos paisajes, alturas y ruinas. También es estar sin luz eléctrica ni cama cómoda ni ducha caliente por 4 días. Pero… Tampoco es tan terrible, esta tan increíblemente armado que uno se siente muy cómodo (comodidad a cuestas de otro, por ejemplo, las espaldas de los porters. Pero aquí decimos las cosas lindas de Cusco! )

Día 1. Gran grupo.

Día 1. Gran grupo.

Día 1. Primeras ruinas, de tantas...

Día 1. Primeras ruinas, de tantas…

Día 2. Ventana.

Día 2. Ventana.

Día 3. Ya casi...

Día 3. Ya casi…

Día 4. Llegamos!

Día 4. Llegamos!

En síntesis, Cusco es unos de los principales sitios turísticos del mundo, y eso lo lleva muchas veces a convertirse en algo que no quiere ser. Yo creo que si Cusco expresara sus emociones en cuanto al circuito turístico no estaría muy contento, pero igualmente la magia está ahí; en Cusco. Y uno lo conoce, justamente, en esos dos lados: A y B.

Quizá han notado la cantidad de imagenes en este post. Fue nuestro mejor modo de trasmitir lo que Cusco nos mostro. Sin palabras, ni intermediarios.

Cusco en rincones-Lado B

-L: Vos decís?

-L: No sé, nunca son buenas estas cosas. Por algún lado fallan

-L: Si, pero es barato. Parece interesante además, es gente del lugar.

-L: Es verdad, además nos lo recomendaron.

-L: Tener una vez algo armado tampoco suena tan terrible.

-L: Resuelto. Reservamos entonces…

——- 

-L: Era obvio.  Nunca funcionan estas cosas. Son siempre malas!!

-L: Listo. Nunca más. Pero nunca más. (Salvo extrema situación)

-L: Nunca más.

Plaza de armas.

Plaza de armas.

Si querés saber que paso en el medio de este diálogo. Lee este post.

Cusco hace a Perú, como el chocolate al dulce de leche granizado. Viajar por Perú te lleva obligadamente a Cusco. Y así fue, y así es.

Cusco no solo es Machu Picchu. Cusco condensa historia. La historia se respira. Allí, el imperio Inca. El “ombligo del mundo”, dicen. Allí nuestra historia Latinoamérica, allí sangre, oro, civilización. Colonialismo. Y allí, el negocio. Cusco, “Capital histórica del país”. Capital del Imperio Inca y una de las ciudades más importantes del Virreinato del Perú.

Cusco variete: Calles empedradas, balcones, subidas, una hermosa plaza de armas, lo que fue el imperio incaico. Hasta aquí Cusco como una ciudad mágica, perdida en el tiempo. Donde se respira historia. Cusco en dos caras, como las monedas. Su lado A, y aquí, su lado B.

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Y aquí, también Cusco, pero otro Cusco. La otra cara de la moneda. La no tan linda y agradable, pero la que (nos) toca. Mujeres y niñ@s, sobre todo, vendiendo de todo. Vendiendose.

Vendiendo desde unas pulseras, unos tejidos, gaseosas, hasta vendiéndose a ellos para una foto.

“Boy, one dollar for a picture”. Uff, que Difícil.

Uno va a Cusco buscando imágenes, ansiosos del Camino del Inca, encantados con la capital del imperio Inca. Pero unas pocas horas en la ciudad alcanzan para ver que no todo es tan color de rosa. Que, lamentablemente, nuestro mundo gira y el dinero lo hace girar. Y somos tan deshumanizados que pagamos en dólares a niñ@s por una foto. PAGAR A UNA NIÑA POR UNA FOTO. Comprarla. ¿En qué cabeza cabe?

Porque necesitamos tener esas fotos, a modo de ejemplo. Porque esa es la forma de conocer lugares. Porque es eso lo que queremos mostrar. Quienes somos. Con que derecho. Que se creen, que nos creemos. Por qué homologamos viajar con comprar. Que queremos conocer cuando viajamos.

El mercado local.

El mercado local.

Cusco me dejo un mal sabor. Me dejo triste. Me di cuenta que el encanto que tanto ansiaba era solo “por un dólar para foto”.

Listo. Descargo hecho.

Cusco es justamente esta mezcla. Estas dos caras de la moneda. Uno de los tantos de reflejos que nos muestran eso que fuimos, eso que somos.

Que decir de una ciudad que se vende a si sola. Por su belleza, su paisaje, su historia. Somos nosotros quienes de eso hacemos negocio. Claro negocio que nos empuja a vender-nos. Negocio que marca y aumenta las desigualdades sociales. Negocio que nos quita nuestro lado más humano. Negocio que nos hace, justamente, un bien más del mercado.

Cusco, me decepcionaste. Fuiste la capital del imperio Incaico. Ciudad real. Y fue armando tu historia que recordé que fuiste ciudad “colonizada”. Los españoles te saquearon, te mataron, te violaron, te destruyeron. No fuiste más aquello, te hicieron ser otra cosa.

Y hoy, siglos después. Seguís siendo eso que te convirtieron. Seguís siendo negocio para pocos, a costa de muchos.  Pero aún, en ciertos rincones, en ciertas miradas, en ciertos olores, en ciertas montañas seguís estando. Ese espíritu que la plata aún no puede comprar. Y allí, en un rincón te encontré y pude, aunque sea un poco, amigarme con vos.

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Ah, Volviendo al diálogo. No tuvimos mejor idea que contratar un paquete turístico para unos pocos días de nuestra estadía en Cusco. Y allí, en la incomodidad de las excursiones, comenzamos a reconocernos como viajeros y no como turistas que pagan por su foto.

Y quizá es este un modo distinto de conocer Cusco, de conocer su gente, sus calles, su plaza. Y estoy casi segura de que Cusco  es una ciudad que debe ser conocida, y no (solo) fotografiada. Más allá de las primeras impresiones y de las apariencias Cusco se descubre en cada uno de sus rincones. Cusco también tiene su otra cara.

 

Días de selva: Amazonas peruano

Puerto Maldonado merece un párrafo aparte, sobre todo por ser una ciudad que no se coindice con la concepción que tenemos de las ciudades típicas peruanas. Tal vez se deba a no tener tanta influencia Inca. Si bien afirman que llegaron hasta las puertas de la selva amazónica, nunca pudieron (o quisieron) conquistar.

Puerto Maldonado es la capital del departamento de Madre de Dios, situada a unos 500 km. de Cusco. El viaje transcurrió entre la salida del acoso de vendedores de todo tipo de mercadería (cuadros, metales preciosos, artesanías, Massage, drogas, tours, etc.) y entrar en un mundo absolutamente tropical. Ya al subir al micro sabíamos que iba a ser distinto, éramos los únicos turistas.

Una de las tantas cosas que aprendimos viajando (el viaje y la capacidad de asombro merece un post aparte) es la multiplicidad de paisajes que existen. En Perú lo comprobamos, pero nunca nos imaginamos algo como lo que vimos en Pto. Maldonado. Se sentía como estar en una calle al mejor estilo brasileña, toda la gente en ojotas, bermudas, camisas abiertas y donde todo el mundo se mueve en moto. El clima se presta. Un promedio arriba de los 25 grados.

Pero nosotros queríamos dejar la ciudad (menos de 100.000 habitantes) para meternos en el corazón de la selva. Contratamos unos días en una cabaña en la Reserva Nacional Tambopata. Nos pasaron a buscar por el Hostel (una señora con 4 hijitos) y nos llevaron hasta el puerto donde salió nuestra lancha.

El puerto

El puerto

Cruzando el río

Cruzando el río

De a partir de acá la aventura fue otra. Era meterse cada vez más en el corazón del Amazonas. Era estar en el medio de la selva. Estar rodeado de monos, aves, carpinchos, caimanes, tarántulas, lobos de río, arboles, un rio de 500 metros de ancho y todo lo que eso conlleva.

Caimán

Caimán

Tarantula

Tarantula

Nuestra visita consistió en contratar lo que ellos llamaban “lodge” (una cabaña) en el medio de la Reserva Nacional de Tambopata, donde ya venía el paquete armado con algunas excursiones. Eso fue algo raro para nosotros, ya que tratamos de huirles a los paquetes armados y a las agencias de viajes, pero a veces no quedan alternativas. No es fácil meterse río adentro y menos cuando uno no conoce.

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Catamarán donde dormimos la primer noche

Catamarán donde dormimos la primer noche

Al llegar nos ofrecen un par de botas de lluvia, que sin saberlo se convertirán en los mejores compañeros de viaje. Un estrecho sendero une el río con las cabañas, atravesando charcos, crecidas y maleza. De costado se veían machetes que fueron usados recientemente con la leña apilada. El camino estaba forzosamente armado, pero así y todo seguía siendo un paraje en el medio de la naturaleza.

Senderos

Senderos

Lalo, la mascota del equipo

Lalo, la mascota del equipo

Manejando la lancha

Manejando la lancha

Nuestra mente ya empezaba a imaginarse como sería pasar un tiempo en un lugar así. Con un modo de vida tan distinto, donde parece que lo único importante es conseguir el alimento del día, luego disfrutar de la naturaleza. Y ese alimento se consigue principalmente de los árboles y el agua. Si se quiere ir a lo de un vecino se necesita un bote, y remar entre medio de árboles. Y la soledad, debe ser una sensación fuerte. Uno se debe sentir muy solo, pero a la vez estando tan acompañado. Solo teniendo inmensidad de vida alrededor.

La selva vista desde arriba

La selva vista desde arriba

Son lugares que a uno lo invitan a hacer una pausa. Parar la pelota, y ver donde se está parado. Reflexionar sobre la vida que llevamos y la naturaleza te invita a entender que la vida es mucho más simple. Intento no caer en un cliché, pero resulta impresionante la cantidad de cosas que tenemos y no necesitamos (segunda invitación a escribir un post aparte “minimalismo”). Pero cuando uno más cosas tiene, más son las preocupaciones y termina “apoderándose” de nosotros.

Orilla del río

Orilla del río

Atardecer

Atardecer

Volviendo al viaje en sí, con el paquete que adquirimos venían algunas excursiones. La más interesante que la visita al Lago Sandoval. El mismo surge como una crecida del río, después el río volvió a su cauce dejando en el medio un pedazo de tierra que lo separan del lago. Es decir está el río, luego un sendero de 3 kilómetros de tierra, y luego el lago. Pero como había llovido bastante, poco antes de llegar al lago agarramos una canoa y navegamos entre medio de los árboles, y terminamos saliendo de entre los juncos.

Comienzo del camino al lago

Comienzo del camino al lago

Canoa que usamos para movernos en el lago

Canoa que usamos para movernos en el lago

Avistaje de monos

Avistaje de monos

Lugar impresionante. Sobre todo impresionante por lo distinto a lo que veíamos en las zonas aledañas al rio, porque su cauce era imponente y llevaba consigo el alboroto de un río movido. En cambio, el lago, era paz y tranquilidad, era la quietud y la calma. Logramos ver y escuchar varias especies de aves, y a lo lejos vimos una familia lobos de ríos (nutrias). Son momentos donde a uno le gustaría saber más de las distintas especies para poder apreciar los lugares de la forma en que se merecen.

Garza

Garza

Tortuga

Tortuga

Lobos de río

Lobos de río

Navegamos un poco por el lago y descansamos en una playa. Aprovechamos para comer, mirando con cuidado donde nos sentábamos porque había varios hormigueros, pero de hormigas que realmente dolían cuando picaban. “Hormigas de fuego” las llamaban, porque dejaban la sensación de ardor en la piel. Pero el mayor problema no lo tuvimos en tierra, si no en el agua. Algunos compañeros decidieron darse un refrescante baño en el lago, con tal mala suerte que una raya clavó su aguijón a un neozelandés justo cuando este estaba saliendo del agua.

Bote que usamos para volver

Canoa que usamos para volver

Al principio nadie dimensionó correctamente el problema. El herido salió del agua sin problema alguno. Estuvo sentado un rato. Dijo que empezó a sentirse mal, nos subimos al bote y emprendimos la vuelta. En ese transcurso su cara empalideció. Sentía náuseas y parecía que en cualquier momento se desmayaba. Llegamos a tierra y todavía tenemos un trecho de 3 km hasta el río. Le dolía tanto el pie y lo tenía tan hinchado que no podía pisar. Lo subimos a una carretilla y turnándonos y luego de un gran esfuerzo llegamos a orillas del río donde esperaba 2 botes. Uno para llevarlo a él al hospital (todavía tenía un trecho en bote hasta la ciudad y de ahí un taxi al hospital) y otro para llevarnos nosotros a las cabañas. A la noche el herido volvió rengueando, con el dedo vendando y el ánimo recuperado. Hablamos de lo sucedido y nos invitó unas cervezas por llevarlo en la carretilla.

Vista del río

Vista del río

Más allá de sus peligros y el calor sofocante, nos fuimos de Tambopata con el sueño de incursionar más profundo en el corazón de la selva y sabiendo que tarde o temprano, nos íbamos a reencontrar con la selva amazónica.

Nosotros

RECOMENDACIONES:

  • Internarse unos cuantos días en la selva, intentando, desconectarse del mundo moderno.
  • Muuuucho repelente, protector solar y mangas largas!
  • Ir dispuestos a probar frutas poco conocidas, observar monos y escuchar hermosos pájaros.
  • Vivir la naturaleza, en una selva, tan poco conocida para nosotros.
Lima conocida.

Wow… Despues de haber andado por el mágico Cusco, luego de observar Arequipa, de viajar hasta Copacabana, de caminar la isla del Sol y tras meternos en el amazonas en Puerto Maldonado. Volver a Lima, es volver a la ciudad. A la ciudad que uno conoce, que tan mal acostumbrados nos tiene. Es volver al S. XXI tal como lo dejamos. Es dejar de ver monos, para ver autos. Y muchos.

Lima es la Capital de El Perú y se asienta sobre las costas del Pacifico. Es una ciudad muy grande, con muchos barrios, como les decimos nosotros. Alguito recorrimos, a pie, en taxi y en “colectivo”. Colectivos muy distintos a los de Buenos Aires, chiquitos, con las puertas abiertas y un encargado gritando las paradas y los destinos por las calles. No tienen cartel que los identifique.

Casa de gobierno

Casa de gobierno

Lima colonial, otro fiel reflejo de nuestra América del Sur. De nuestras ciudades tan coloniales, tan europeas, tan de un virreinato que hoy parece lejano. Pero es historia reciente de unos pocos siglos.

Su centro histórico

Su centro histórico

Recorrimos Barranco, Miraflores y San Isidro. Casi nada. Solo estuvimos unos pocos días. Nuestro vuelo era a Lima, y sabíamos que no queríamos estar en ciudades. Le huimos.

Increíble los prejuicios con los que llegamos a Lima: “Te roban, te secuestran, te… etc”. Y con ese miedo salimos a la ciudad. El salir del aeropuerto y que muchos taxistas nos encierren ofreciéndonos precios bajos no fue muy agradable que digamos, ufff. El miedo duro poco por suerte.

Anduvimos por su centro histórico, su costa, su famoso malecón.

Pacifico

Pacifico

Barranco seduce, es muy romántico. Sus calles angostas y empedradas, casas coloniales pintadas en todos pasteles. Y claro, es EL LUGAR para comer Ceviche. Lima sin Ceviche, es cuasi-imposible. Léase seviche, sebiche, cebiche o ceviche no deja de ser el plato típico. Es una suerte de pescados o mariscos marinados y cocidos con limón – mucho limón, y un poco de picante, también.

Conocimos el Centro histórico. ¿Será la época colonial la que nos dejó la disposición plaza – catedral – casa de gobierno? Probablemente. Lima, al igual que Buenos Aires contaba con esa organización.

La catedral (superpoblada)

La catedral (superpoblada)

También, Recorrimos algunos museos históricos. Por ejemplo, el museo de “la inquisión y el congreso”. Si, ambas instituciones funcionaron en el mismo recinto. No nos olvidemos que Lima fue una de las ciudades más importantes del reinado de España en nuestra américa, por ende, todas estas cuestiones tenebrosas estaban exacerbadas.

Miraflores es un sitio muy bonito, muy turístico también. Los viajantes/turistas/vacacionistas estamos todos ahí. Recorrimos su plaza, su feria de artesanos, su costa, su “mall”. Caminamos por su costanera, pisamos su arena, y el conocido “parque de los enamorados”. Bonito atardecer sobre el pacifico nos regaló lima!

Y esa Lima tan lejana, termino siendo tan conocida. El idioma, la historia, la cultura, sus personajes, sus costumbres, sus cosas tan típicas. Su folclore. Nos separa, pero nos une. A fin de cuentas, no somos tan distintos.

Ah!! Y la “causa limeña” es el Pastel de papa.

Arequipa: La plaza y el Colca

Fue aquella vez cuando anduvimos por Perú que conocimos la bella ciudad de Arequipa, la famosa “ciudad blanca”. Alguien nos había mencionado algo sobre cierto Valle y cierto trekking que había para hacer en aquella ciudad. Y como en nuestro itinerario (que nunca nos sale como lo planeamos, por suerte!!) Arequipa nos quedaba de paso, la conocimos. Está ahí, justito en el medio entre Cusco y el Lago Titicaca. A unos 2.000 metros arriba del mar.

Hermosa ciudad. Fue el salir de Cusco, con su encanto, sus vendedores, su “massagge – massagge”, un contraste que también favoreció. Si bien Arequipa es una de las principales ciudades de Perú, y no solo por el turismo, sino porque funcionan allí varios edificios públicos nacionales; es tan tan taaan distinta a Cusco (Y solo están a 500 km).

¿Qué hicimos en Arequipa? Lo que casi-todos los mochileros suelen hacer, el trekking por el Valle del Colca. Pero, por suerte, nosotros hicimos un poco más. Hicimos algo que nos encanta, que disfrutamos y que nos permite lo más lindo de viajar: conocer gente. ¿Qué hicimos? Nos sentamos en la plaza, nos sentamos en las escalinatas de la catedral, nos sentamos en un bar. Nos sentamos. Y mágicamente, nos ven sentados –mate en mano- y alguien se nos acerca. Niños, ancianos, lugareños, viajeros como nosotros. Por suerte, nosotros los humanos, no nos olvidamos de nuestra principal característica, hablar y conversar. Y eso hicimos en Arequipa, sentarnos y hablar.

Sentarse y obsevar-se.

Sentarse y obsevar-se.

Arequipa es otra de esas ciudades para ser caminadas, además de ser una ciudad interesantísima para sentarse y observarla. Caminarla es un modo más de observar. Es el contraste entre construcciones históricas y edificios actuales una mezcla interesante. Y en ese “entre” lo antiguo y moderno esta Arequipa. Así es, hay edificios que anteriormente fueron conventos de clausura del mejor estilo colonial, y hoy funcionan allí bancos o agencias de celulares. Increíble, sobre todo porque la fachada es la misma.

Y así caminamos por su Plaza de armas, su Catedral, sus callecitas y sus peatonales. Quizá suene repetitivo, pero es la Plaza de armas y las recovas de las calles aledañas una disposición que se repite en Perú, y que merece ser recorrida a pie.

La convivencia de lo colonial con las nuevas edificaciones.

La convivencia de lo colonial con las nuevas edificaciones.

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Claro, también hicimos la perlita de Arequipa: El Trekking por el Valle del Colca. En el centro de Arequipa hay varias agencias de turismo que venden el paquete ya armado, sea el de 2, 3 o más días. Y como siempre, el precio se regatea.

Nosotros hicimos el de dos días, y estuvo más que bien. La “travesia” comienza cerca de las 3 am, cuando te pasan a buscar para dirigirse al punto donde inicia el Trekking. La primera parada es 7 am, en Chivay, donde desayunamos. [Vale aclarar que el desayuno, el almuerzo, la merienda y la cena en Perú (sobre todo cuando uno no come en un bar o restaurant del centro) suelen ser un tanto parecidas; léase una infusión, más alguna variedad de  arroz, más alguna variedad de papa, más alguna variedad de carne o pollo o pescado, todo esto combinado en todas las variables posibles.

Primeras vistas del hermoso Colca.

Primeras vistas del hermoso Colca.

Estábamos en el Trekking del Colca – dia 1.

Paramos a desayunar en Chivay, y luego nos dirigimos hasta nuestra próxima parada: “La Cruz del Condor”. Un sitio desde donde se pueden observar cóndores, como su nombre lo indica.

Avistaje del Condor

Avistaje del Condor

Y también del Diego (Maradona)

Y también del Diego (Maradona)

Luego avanzamos unos kilómetros más hasta el punto donde inicia nuestra caminata. El primer día se caminan unos 16 km, ya mayor parte del trayecto ya que en total son 22 km. Es una caminata amena, en bajada mayoritariamente. Igualmente, si estás cansado o sin ganas, tranqui… Se alquilan burros para hacer el recorrido.

Primeras vistas del Valle y del Colca.

Primeras vistas del Valle y del Colca.

Realizamos una parada para almorzar y con lluvia, iniciamos la segunda parte del recorrido. Ahora si, con alguna subidita que te obligaba a aprovechar para frenar, sacar fotos, observar el increíble lugar donde estas y claro, cambiar el aire y respirar!!

El Rio Colca.

El Rio Colca.

Cruzamos dos pueblitos muy pequeños y bonitos, acostumbrados al paso de turistas por allí. Que ganas de abandonar la caminata y sentarnos ahí, a mirar a los turistas pasar.

Colca proviene de las palabras Collaguas y Cabanas, dos etnias que habitaban a lo largo del Río Colca.

Encontramos esta capilla, perdida en el mapa.

Encontramos esta capilla, perdida en el mapa.

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Y finalmente llegamos al lugar, donde pasaríamos la noche. Lo llamaban el “oasis” del Colca, y entendimos porque… Una vista increíble y una pileta nos aguardaban!

Sin comentarios al respecto...

Sin comentarios al respecto…

Dia 2: Amanecimos muy temprano. A las 5 am ya estamos por comenzar la caminata. Debíamos caminar 7 km, pero… en subida! 7 km para subir un total de 1.100 mts. Un detalle del Colca, es un valle muy caluroso. A diferencia del “Camino del Inca” la altura es menor, por eso, hace muchísimo calor y el sol, pega fuerte. Asi fue que salimos tan temprano, para evitar lo más posible al sol. Luego de 3 horas, llegamos a la cima.

Una chola vendía bananas, justo ahí, en la cima. Que inteligente fue, esa banana fue una de las más ricas que comimos!

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Luego de reponernos del ejercicio y luego de que nuestras piernas acusen recibo, continuamos con el “tour”. Desayunamos, e hicimos una serie de paradas muy reparadoras. Paramos en una serie de miradores, lindísimos para tomar fotos. Almorzamos. Y la frutilla del postre: Nos dimos un baño termal.

Y luego, volvimos a Arequipa. Y fue aquella vez cuando anduvimos por Perú que conocimos la bella ciudad de Arequipa. Alguien nos había mencionado algo sobre cierto Valle y cierto trekking que había por hacer en aquella ciudad. Aquella hermosa ciudad para caminar y para sentarse en su plaza a observar y a charlar.

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DATOS ÚTILES:

  • Nosotros viajamos en Abril del 2012. En dicha época es Otoño. Pero Arequipa suele ser una ciudad calurosa. Es un valle, y el sol, pega fuerte! 
  • Nos alojamos en un hostel promedio. Hay mejor, hay peores. La noche estaba 20 soles por persona.
  • El trekking por el Valle del Colca nos costo unos 120 soles por persona. Incluye todo lo necesario para esos dos días.
  • Gorro y protector solar, son la clave del exito. Si, lo son.

Cualquier duda, comentario, reflexión, o lo que gustes, COMENTALO!