Nuestros días en el gran desierto de Uzbekistán estaban controlados por el calor. Es él quien nos obliga a levantarnos temprano, aprovechar el “fresco” de la mañana, volver al hotel para pasar el calor del mediodía y luego, otra vez, a la tarde salir a disfrutar la sombra de un árbol.

Cuando en nuestro primer mediodía en Bujará, volvimos al hotel, teníamos un mail de la embajada de Turkmenistán que decía:

Wiza resmileşdirmäge garşylyk bildirlen daşary ýurt raýatlarynyň sanawy:
Garşylyk bildirlen raýatyň jemi sany – 2

Así comenzó nuestra tarea de tratar de descifrar el mensaje. Los traductores online no nos daban respuesta. Se calcula que hay ocho millones de personas que hablan turcomano, teníamos que dar con uno. Primero preguntamos en el hotel, a un chico uzbeko. A pesar de estar a cien kilómetros de la frontera, no conocía a nadie que lo hable. Nos acordamos de una chica turcomana que habíamos conocido en Almaty, pero no nos contestaba. La tercer idea fue mandar mensajes por Couchsurfing y de esa manera tuvimos una respuesta casi inmediata. Nos habían denegado la visa.

Primer país que no nos acepta. Sabemos que no es algo personal, simplemente es el resultado alguna lógica que desconocemos. Pero pongamos en contexto para entender un poco más este raro país.

Turkmenistán existe como tal desde 1991 cuando se separa de la URSS. Desde entonces su presidente fue Saparmurat Niyazov. Quien participó del intento de golpe de estado a Gorvachov en agosto de 1991 para impedir que se disuelva la URSS. Un tipo que en 1993 se autoproclamó Turkmenbashí, algo así como el líder de los turcomanos. Así renombró una ciudad (cualquier parecido a Stalin y Stalingrado es pura coincidencia) e incluso así renombró al mes de enero. Al mes de abril y al pan les cambió el nombre por el de su madre.

Queriendo recuperar (o crear) una identidad del país, inventó un culto en torno a su personalidad. Estatuas de oro, escuelas y universidades con su nombre y su rostro aparece en todos los billetes (todo esto cuando estaba con vida). Para iluminar a los ciudadanos sobre la moral y la cultura cívica escribió un libro que se llama Ruhnama (libro del alma que se pueden encontrar gratis y en inglés en internet). Es una guía espiritual que obviamente se estudiaba en las escuelas y universidades.

Entre otras cosas prohibió los labios pintados, los juegos de video, el pelo largo y los dientes de oro (porque para él eran antiestéticos). Pero era un tipo modesto que decía cosas como “No me gusta ver mis fotos y estatuas en las calles, pero es lo que la gente quiere”.

Murió en 2006. Pero desde entonces la realidad del país no cambió mucho. Luego de él, vino un dentista de nombre Gurbangulí Berdimujamédov que ganó las elecciones del 2007 y 2012 con 89% y 97%. Pero claro, era el único candidato que podía presentarse. Y si bien frenó o dio marcha atrás con algunas locuras de Niyazov y sus millones de cambios de nombre, las mayores restricciones siguen, como la prohibición de tomar fotos a varios edificios que consideran sensibles.

La economía de Turkmenistán está basada en una gran producción de algodón pero sobre todo en la explotación de gas y petróleo. Tal es así que los servicios de gas y energía eléctrica en los hogares son gratuito.

Este es el país que nos denegó la entrada ¿Y ahora?

Nos quedamos sin conocer un país que en cuanto a paisajes y arquitectura tiene poco que ofrecer, más allá del curioso pozo de Dervaza, un hoyo lleno de gas creado por accidente que está ardiendo hace cuatro décadas. Sin duda es uno de los más extraños del mundo. Un pueblo que lleva en sus barbas la sabiduría de sobrevivir en el desierto sometido a una de las dictaduras más excéntricas. Gente hospitalaria, políticos codiciosos.

Nuestro plan de recorrer las quince ex – naciones socialistas soviéticas, quedó truncado. Ahora hablamos de catorce. Estaba en los planes que esto pueda pasar. A la mitad de la gente que conocimos que había aplicado para esta visa la rechazaron. El siguiente paso es ir a Kazajistán desde ahí llegar a Azerbaiyán.

Ese es el plan, después en la ejecución puede salir cualquier cosa.

El mapa a continuación es de la región por la que estamos viajando hace algunos meses. Si se fijan bien, en Turkmenistán, sobre el Mar Caspio, pueden encontrar la ciudad de Turkmenbashí que el ex presidente se la nombró para sí mismo.

asia central

Por suerte nos enteramos de esto en Bujará, y cuando salimos al atardecer a la calle, las cúpulas se mantenían tan increíble como siempre.