¿Acaso quién no pensó alguna vez la idea de dejar todo lo conocido? ¿Quién no lo pensó en algún colectivo en hora pico, en un almuerzo familiar o una reunión laboral? ¿Quién no?

Dejar todo y viajar.

Es una idea tentadora y que seduce, pero a la vez, asusta. El sólo imaginarse dejando todo lo conocido, nos paraliza. El desprender-se nos da miedo. Será que lo conocido nos da una suerte de seguridad. Será verdad que “más vale malo conocido, que bueno por conocer”.

Porque no animarnos a descubrir nuevos mundos, nuevas personas, nuevas culturas, porque no desafiar nuestra realidad. ¿Porque no dejar todo y simplemente irnos?

¿Será qué la vida nos ata, o nosotros nos atamos a ella? Lo bueno: hay nudos que se pueden desatar.

¿Dentro o fuera de la reja?

¿Dentro o fuera de la reja?

Citando un dialogo entre Carlos Castañeda y Don Juan:

La sola idea de despegarme de todo lo que conozco me da escalofríos -dije.

‑¡Has de estar bromeando! Lo que debería darte escalofríos es no tener nada que esperar más que una vida de hacer lo que siempre has hecho. Piensa en el hombre que planta maíz año tras año hasta que está demasiado viejo y cansado para levantarse y se queda echado como un perro viejo. Sus pensamientos y sentimientos, lo mejor que tiene, vagan sin ton ni son y se fijan en lo único que ha hecho: plantar maíz. Para mí, ése es el desperdicio más aterrador que existe.

“Somos hombres y nuestra suerte es aprender y ser arrojados a mundos nuevos, inconcebibles.”

‑¿Hay de veras algún mundo nuevo para nosotros? ‑pregunté, medio en broma. [1]

Y esa pregunta, quizá en broma, es una invitación. Mundos nuevos. Mundos a descubrir, ¿pero cómo? El hecho de desprenderse de lo conocido no termina cuando uno sube al avión, o eso creemos. Mejor pensarlo como un proceso continuo, donde uno se va transformando. Donde lo más interesante es el recorrido, y no sólo el punto de llegada. Un camino, un estilo de vida, una aventura, un desafío.

Animarse a caminar (mirar) distinto. Con pies nuevos.

Animarse a caminar (mirar) distinto. Con pies nuevos.

Para nosotros, un modo de alcanzarlo es viajar

Quizá solo se trate de elecciones. Animarse. Intentar conocer e intentar conocerse.

Porque, por suerte, uno se cansa de ser siempre uno mismo.


[1] Castañeda, C. “Una realidad aparte”. Fondo de Cultura Económica. México. 1974.