“Humildad ante el destino es condición de supervivencia”
Ryzsard Kapuscinki

Las sensaciones sobre la primera vez en India depende mucho de la experiencia del viajero y, sobre todo, de la puerta de entrada al país. No es lo mismo ingresar por las grandes y populosas ciudades como Calcuta o Delhi que llegar a la tranquila y colonial ciudad de Kochi. Como siempre decimos, hablar de India como si se tratará de un solo país con una sola cultura heterogénea es una falacia.

Nuestros primeros días fueron en Delhi, y en lo personal no fueron tan sencillos. Todos nos querían estafar, la comida era muy picante, las calles nos parecían sucias y ruidosas y el jetlag nos había dejado totalmente cansados. El olor y la humedad parecían ser más fuerte que nosotros y más de una vez se nos cruzó por la mente la idea de que todo ese viaje había sido un error.

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Si bien es cierto que llegar a India shockea todos los sentidos y que, por más que se lea y prepare el viaje, no se puede reducir ese impacto inicial. Igualmente decidimos intentar ayudarlos. Estos consejos son los que nos hubiese gustado oír a nosotros antes de viajar:

I. No crean en todo lo que te dicen:

Desde el momento en que aterrizamos en el aeropuerto Indira Gandhi, en Nueva Delhi, la gente nos querían engañar. Con el tipo de cambio, con el metro que conecta el aeropuerto con la ciudad (decían que no andaba y nos incitaban a tomarnos un taxi), incluso nos llegaron a decir que la calle Paharj Ganj estaba cerrada por un festival y que no podíamos llegar hasta ahí. Otra mentira famosa son las oficinas de turismo oficiales que terminan siendo agencias privadas que venden todo tipo de paquetes y boletos con altísimas comisiones. Los conductor de ricksha también tiene su responsabilidad, ofrecen un city tour a muy bajo costo pero terminan siendo paseos por las tiendas y negocios de sus primos.

En la estación de trenes se nos acercó un hombre y nos dijo que la oficina de venta de pasajes estaba cerrada durante toda una semana. Ante la duda, le preguntamos a un policía y nos dijo que era cierto. Nos recomendó ir a una agencia de turismo y comprar pasajes de autobús. Gentilmente se ofreció a llamar a su amigo para que nos lleve en su ricksha de manera gratuita.

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Basta tener pinta de occidental para ser el centro de las miradas y de los timos. Algunos indios son oportunistas “cazaturistas”, son capaces de inventar cualquier historia para vendernos algo y los recién llegados a India son carne fresca. Son vivos y se dan cuenta de quien anda perdido. Varias veces van a escuchar la pregunta de rigor: ¿Primera vez en India? Y siempre, por las dudas, hay que decir que no.

II. Se intuitivo:

Se desprende de lo anterior. Sólo tu intuición es lo que te va a permitir discernir en que momento y de que modo actuar. En quien confiar y con quien seguir de largo.

Es difícil de explicar pero en India hay que ser muy intuitivo. Siempre. Se trata de escucharnos y de sentir que nos genera una determina situación o persona. Si algo no nos gusta, no nos detentemos. Las consecuencias pueden ser peores.

No queremos asustarlo pero escuchamos algunas feas historias de turistas que fueron engañados y sufrieron robos. Nosotros somos afortunados y estamos convencidos de que la intuición es el setenta porciento de nuestra suerte.

III. Informate e interiorizate con el país:

Ciertas personas sostienen que es mejor llegar a los destinos sin saber nada para dejarse sorprender. No compartimos la idea. Para nosotros lo mejor es llegar lo más informado posible y así tener más recursos a nuestro favor. No se trata de conocer sólo la moneda, las condiciones climáticas o los detalles de las zonas mochileras. Se trata de ir un poco más allá y conocer la cultura, la historia, la idiosincrasia del país.

Erróneamente se cree que los habitantes de India son hindúes. Hindúes son sólo aquellos que creen en la fe hinduista. En India también hay musulmanes, jainistas, budistas y sijs. Hay conflictos políticos y el idioma oficial lo habla menos del 40% de la población. Cada estado podría ser un país independiente con una lengua propia, con una cultura propia que tiene sus propias variantes gastronómicas y religiosas. Creer que India es sólo una es una ficción y desconocer estas diferencias va a favorecer que nos perdamos muchos detalles.

Claro que cada quien viaja de la forma que a uno más le gusta pero no supongan que por estudiar un poco sobre el país ya van a conocer todo. Por más libros que leamos y documentales que veamos, siempre India va a sorprender.

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IV. Regatear:

En India muy pocas cosas tienen precio fijo y cuando lo tienen está marcado en el envoltorio: galletitas, cremas, botellas de agua, shampoo.

Todo lo demás (todo aquello que no tiene un precio fijo) se negocia. Y todo es todo: Hoteles, taxis, suvenires, ropa, pasajes en autobús, etc. Bienvenidos al regateo.

No hay reglas sobre el regateo. Siempre depende de cada uno cuanto quiere regatear y cuanto le parece justo pagar. Nosotros somos de los que nos divertimos regateando en los mercados. En general solemos ofrecer un precio por debajo del cuarenta por cierto de lo que nos dicen y terminamos pagando un cincuenta porciento menos del valor inicial. Pero lo tomamos con un juego. Los indios también lo piensan así, invitan chai y galletitas para iniciar la negociación.

Las habitaciones de los guest house se regatean en función de la cantidad de noches que uno va a estar: a más noches más descuento. Los menús de restaurantes también suelen ser fijos, aunque a veces se pueden negociar un descuento.

V. La higiene y la limpieza son muy distintos:

Los parámetros de higiene y limpieza que tienen muchos indios son totalmente distintos a los nuestros. Prepárense para llegar a hoteles con sabanas manchadas y el piso del baño mojado. Para comer en la calle entre basuras y restos de comidas. Para ver de vez en cuando alguna que otra rata caminando por la pared y para esquivar la mierda de las vacas. Prepárense para las moscas y los mosquitos, para los malos olores y las montañas de basura.

Las calles son tierra de nadie y prácticamente no existe un sistema de recolección de basura o de barrido público. Los indios tampoco tienen esa cultura incorporada. Terminan de comer algo y automáticamente tiran el envoltorio al piso, sea en el tren, en un restaurant o en la parada de colectivos. Las calles suelen ser un mar de escupidas (muchas veces de color rojo por el tabaco que mastican) y un baño público a cielo abierto. Nunca sentimos tanto olor a pis como en las calles de Calcuta.

Los laberintos de Varanasi llenos de basura y vacas.

Los laberintos de Varanasi llenos de basura y vacas.

Desgraciadamente, a la basura (como a tantas otras cosas en India) uno se acostumbra. A lo que no podemos acostumbrarnos es a las sábanas sucias. La solución que encontramos fue comprarnos una sábana (tela estampada que venden en cualquier mercado) y colocarla sobre las camas no tan limpias. De ese modo nos ahorramos varias picaduras de pulgas. Las bolsas de dormir (sacos de dormir) también pueden ser una buena opción.

vi. “Agua que no has de beber”:

Si la limpieza no aplica en los hoteles tampoco lo hace en los restaurantes. No es extraño padecer algún tipo de descompostura en India. Si no es algún ingrediente en mal estado, puede ser alguna bacteria en los vegetales crudos o en el agua que utilizaron para cocinar. Hay que tener cuidado con los lugares que uno elige para comer. Nosotros solemos optar por comer en los lugares más concurridos que no siempre se condicen con los lugares más caros ni para turistas. Si hay gente supone que hay movimiento en la cocina y que los ingredientes son frescos. Lavarse las manos y evitar comer frutas o vegetales crudos si no estamos seguros de la limpieza no parecen ser criterios suficientes. La suerte juega su factor.

Hay una frase muy extendida que dice: “Cuando comés en un lugar, y la comida te cayó bien. Seguí comiendo en ese lugar”. La adoptamos. En India no se trata de innovar ni de probar. Mejor comer en el mismo lugar que tener una incómoda diarrea.

Con el agua, por lo general, es recomendable tomar sólo agua embotellada. Sobre todo en las grandes ciudades. Algunas ciudades tienen agua potable y muchas casas tienen filtros, lo que es una buena opción. Pero como siempre lo mejor es evitar aventurarse.

Muchos se lavan, incluso, los dientes con agua embotellada. Nosotros no lo creemos tan necesario pero si somos muy atentos a la comida y agua que bebemos. Ya sufrimos varias infecciones por bacterias y no queremos seguir arriesgándonos. Aunque sospechamos que a medida que pasan los días los anticuerpos se van generando.

Dada la cantidad de bacterias y las escasas condiciones de higiene siempre es recomendable viajar a India con un buen botiquín y con seguro médico. Nosotros sufrimos varias infecciones y tuvieron que ser tratadas con antibióticos. La deshidratación también es frecuente. Les recomendamos que coticen distintas coberturas  y asistencia medica mediante Asegura tu viaje.

VII. “Not spicy, please”:

Depende de donde vengas, la comida en India puede parecer picante. Lo cierto es que uno se acostumbra, y comparado con otros países (Tailandia, por ejemplo) el picante no es tanto. Pero al comienzo no es fácil. Nosotros no estábamos acostumbrados a comer picante y los primeros días lo pasamos mal. “Not spicy, please” (no picante, por favor) se transformo en nuestra frase de cabecera. A veces funcionaba y a veces no. En el norte de India pedimos una sopa de tomate. Le pedimos al mozo que no fuera picante ya que no veníamos bien de la panza. La sopa llego con tres chilis flotando. El mozo se excusó diciendo que la sopa habitualmente traía seis chilis.

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Más allá de tu tolerancia personal al picante, lo que sí vas a encontrar son nuevos sabores y comidas muy condimentadas y especiadas. Cardamomo, jengibre, clavo de olor y anís son indispensables en cualquier curry o masala chai.

Además de especias la comida India suele llevar mucho frito. Lo bueno es que el frito mata a las bacterias, lo malo… comer frito nunca está bueno.

La mejor comida India la probamos en los puestos callejeros. Esos que parecen sucios, feos y baratos. Les recomendamos que se animen y se dejen conquistar por la comida y los sabores. Tomar clases de cocina tampoco es una mala idea.

VIII. Moverse en tren:

Es la mejor forma de desplazamiento por el país. Son cómodos y baratos. Nosotros pasamos varias noches en el tren en categoría sleeper (literas sin aire acondicionado). Siempre dormimos bien y sin problemas.

El tren también es el lugar ideal para conocer gente. La mayoría de los indios lo usan y la curiosidad por los extranjeros está a la orden del día.

Muchos dudan si viajar en tren o con conductor privado. La diferencia de precios es abismal y el conductor es un gasto extra ya que su comida no suele estar incluida en el presupuesto. Pero más allá de las cuestiones presupuestarias la mayor contra que le encontramos es la poca optimación del tiempo. Los trayectos sólo suelen hacerse de día y dadas las malas condiciones de las rutas suele demorarse bastante. La ventaja del tren es que uno puede optar por trayectos nocturnos y de este modo ahorrarse la noche de hotel y el día perdido con traslados.

Para más información sobre los trenes, los distintos tipos de clases, quotas y tipos de boletos les recomendamos leer nuestra Guía de Trenes en India.

IX. Viajar despacio:

Muchas veces, moverse en India es agotador. Llegar a un nuevo lugar, regatear el ricksha desde la estación de tren, buscar el autobús públicos, regatear el precio del guest house, buscar un lugar decente dónde comer.

Si al desplazamiento habitual entre ciudades, uno le agrega un desplazamiento a otro estado significa nueva comida, nuevos idiomas y quizá, nuevas religiones. Además, en India las distancias son largas. Lo mejor, para nosotros, es seleccionar unos pocos puntos en el mapa para visitarlos y explorar al máximo. Cada ciudad, región o estado tiene infinitas cosas para hacer.

Somos de viajar lento, en general, y en India más todavía. Un itinerario de quince ciudades en un mes a nosotros nos parece agotador. Quizá porque disponemos de más tiempo que de plata, priorizamos recorrer menos para comprender más.

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Muchas personas nos escribiendo pidiendo ayuda para armar sus itinerarios en India. Solemos preguntarles qué de todo lo que ofrece el país les interesa conocer: ciudades sagradas, templos, fuertes, palacios, naturaleza, sitios tranquilos, sitios mochileros, etc. Dependiendo del estilo de cada uno será cada recorrido. Ningún itinerario incluye los traslados ni el agotamiento propio de moverse en el país. Nuestro consejo es que armen un viaje más real y posible y abandonen, aunque sea un poco, la idea de conocer TODO aunque sea para la foto. Disfruten de los pequeños momentos y dense la libertad de elegir quedarse un día más o menos en algún destino. El encanto de India está en las personas que habitan el país y no tanto en los “highlights” de las guías de viaje.

Xi. Salir un poco, al menos, de los circuitos turísticos:

La India es enorme y es verdad que muchas veces los lugares más famosos concentran los puntos más atractivos del país, pero si uno se aleja un poco de eso encuentra varias facetas del país que son totalmente distintas.

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Un viaje por los itinerarios más turísticos puede tornarse aburrido. Siempre las mismas personas, los mismos estilos de restaurantes, los mismos locales de suvenires, los mismos timos. Además de ser más costoso, puede tornarse un poco aburrido o poco original. Traten, al menos, de hacer una parada en el medio de lo-que-hay-que-ver. India es auténtica y vale mucho la pena pasar una noche en un pueblito tranquilo al que nunca llegan los turistas. Después de cuatro visitas al país, podemos afirmar que lo que más disfrutamos son esas paradas inesperadas a mitad de camino.

Xii. Cuidado con los monos:

En las ciudades indias los monos están por todas partes: postes de luz, techos de las casas y en los árboles. Lo cierto es que los monos de ciudad no son los simpáticos animales que nos imaginamos. Son capaces de entrar a los cuartos, robar las pertenencias, tomar la comida, incluso morder.

Además de frutas y botellas de agua, a nosotros nos robaron los lentes de sol. No por nada en especial, sólo para romperlos y jugar con ellos.

Les recomendamos que tengan cuidado y mantengan cierta distancia. Muchas veces suelen ser agresivos y no es divertido ganarse una mordedura de mono en una pierna. Si tienen dudas, pregúntenle a la gente local. Sabrán decirles si tienen que tener cuidado o no.

Xiii. Preparate para ser una celebridad de Hollywood:

Los indios son cholulos. Tienen mucha fascinación con los occidentales. Acostumbrate a que te paren en la calle, te pregunten tu país, te den la mano, te pidan una foto con vos, un autógrafo o tu teléfono. Sean jóvenes o ancianos, los indios tienen mucha curiosidad por nosotros. Quizá la misma que nosotros podemos tener por una persona de bigotes largos y turbantes de colores.

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Queda en cada uno que tan simpático ser. Hay viajeros que les divierte sacarse fotos y hay otros que con aire de superioridad ignoran a los indios.

Es cierto que puede llegar a cansar y tornarse agotador esto de estar sacándose fotos cada cinco minutos pero queda en cada quién como responder.

XiV. Trata de hacer coincidir tu viaje con alguna celebración:

La sociedad india es una de las más devotas y creyentes. Como el hinduismo tiene millones de dioses, también tienen millones de celebraciones.

Es muy interesante ser parte de sus festividades. Sea desde un casamiento hasta el colorido Holi, todos los meses hay algo que celebrar.

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Son experiencias interesantísimas conocer la idiosincrasia social y aprender al menos, un poco, de su cultura.

XV. NO TE OLVIDES QUE ALLÁ EL VISITANTE SOS VOS:

Sea en una mezquita, una estupa, o un templo sij debemos ser respetuosos. Si pide que nos cubramos los hombros o el cabello, no discutamos que en nuestro país las mujeres hacemos toples. Mismo si es necesario descalzarse. Por más que nos de asco, para ellos es una ofensa entrar con zapatos a ciertos lugares.

No olvidemos que allá somos visitantes. Y que las reglas de juego son otras. Si besarse en público es considerado una ofensa respetémoslo. Por más que sea obvio lo que decimos, nos dio mucha vergüenza ver a muchísimos turistas creyendo estar en su ciudad y comportándose de manera pusilánime ante los lugareños. También nos incomoda mucho ver a los occidentales pagándole a los indios por fotos. Son personas, no estatuas.

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Sea karma o no, en general, el respeto que uno da es proporcional al que recibe. El sentido común es el compañero infalible del viaje.

Con todos estos consejos y recomendaciones no buscamos asustarlos ni mucho menos. Sólo les compartimos algunas ideas y pensamientos que nos hubiese gustado conocer de antemano. India es un gran destino y hay que ir dispuesto a disfrutarlo. Buen viaje!

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Si estás por viajar a India te recomendamos nuestra Guía de viaje a India. Si, además, sos mujer  te recomendamos leer nuestros consejos para mujeres que viajan a India.