Ya pasamos un mes en Nepal, es hora de volver a India.

Es de noche y estamos viajando a Kakarbhitta, la frontera con India. Son nuestras últimas horas en Nepal. Estar cerca de India nos trae cientos de recuerdos a la cabeza. Como aquella madrugada de abril que llegamos a India, nerviosos y sin saber muy bien en qué país estábamos aterrizando. Solo teníamos presentes los últimos días en Argentina. Ese día, al salir del aeropuerto rumbo al subte que nos acercaría a la ciudad de Delhi, conocimos a una austríaca. Ella estaba sola y nos pidió viajar con nosotros. Al bajar del metro, entre la espesa niebla de Delhi a las 7 am, con mucho calor, las mochilas al hombro y sin saber muy bien a donde ir, la austríaca se detiene a tomar un chai (te con leche y especias). ¿Cómo en el medio del calor y la incertidumbre de no saber donde estábamos parados la señora se detiene a tomar un chai en la calle?

Ya volvimos a India, y lo primero que hicimos al cruzar la frontera fue tomarnos un chai. No nos importó el calor, ni la mochila y ni hacia dónde ir. Cinco meses después entendimos a la austríaca.

Llegamos a Darjeeling acompañados por un mexicano (caímos en la cuenta que los compañeros de ruta son muchos más de lo que incluimos acá). La situación en la ciudad nos es incierta. Dos días atrás de nuestra llegada se levantó un paro que dejó inmovilizada a la ciudad por más de un mes. Ellos reclaman ser un estado independiente dentro de India. “Gorkhaland para los gorkhas”, así decían los carteles. Todos los días, en la plaza principal había manifestaciones y actos políticos. Nosotros observábamos y tratábamos de entender. Quieren ser independientes, pero West Bengal (estado al que pertenecen actualmente) no quiere saber nada. Darjeeling es una de las principales fuentes de ingreso gracias al turismo, es famosa por su tren y por su té. Tomarse un té acá es como degustar una cerveza en Bélgica o un vino en Mendoza (Argentina).

Acto político en la plaza central

Acto político en la plaza central

Plantaciones de té

Plantaciones de té

El famoso tren

El famoso tren

West Bengal no quiere ceder una de sus principales fuentes de ingreso. ¡Siempre el dinero en el medio! Pareciera que el dinero sirve más para sociabilizar que el lenguaje mismo.

Cuatro meses en India nos hace sentirnos cómodos y seguros en el país. Empezamos a comprender ciertas reglas de juego (aunque sea de lejos). Volver a India, de alguna manera, fue volver a “casa”. Las comidas, las costumbres y la religión nos son familiares. Esta vez, tras la frontera, nos esperaba lo conocido. ¡Queríamos tomar un chai, comer un thali y escuchar hindi!

Y así fue como nos encontramos en Darjeeling, caminando entre plantaciones de té y una cultura a la cual ya nos habíamos adaptado. Darjeeling nos hacía acordar a… nos es familiar, nos suena conocido ¡Claro! Es una mezcla de Leh (montañas altas y gente sonriente) y Dharamsala (el budismo siempre nos hace sentir cómodos).

Viaje en tren

Viaje en tren

La geografía nos mantiene cerca del Himalaya, ahora estamos en sus laderas verdes. Estamos cerca de Nepal, del Tibel y de Buthan. Estas tierras ancestrales encierran una lógica y un misterio que nos fascina. Tenemos una cuenta pendiente, meternos más en el misticismo de la región.

Durante nuestra estadía en Darjeeling, no hacíamos otra cosa que contemplar las montañas. Hubo una tarde, en particular, que nos quedó grabada: nuestra última tarde en la ciudad. Fuimos caminando al “templo japonés”. Un lugar que nos encantó, por su arquitectura y su tranquilidad. Nos quedamos toda la tarde sentados en silencio contemplando el atardecer y el Khangchendzonga (la tercera montaña más grande del mundo). Los picos nevados se nos presentan como inaccesibles, pero sabemos que allí se ocultan muchas historias. La montaña nos genera respeto y admiración. No por casualidad, la mayor parte de este viaje, la pasamos entre los picos del Himalaya.

Tercer montaña mas alta del mundo!

Tercer montaña mas alta del mundo!

En Nepal habíamos perdido la capacidad de silencio y la contemplación, extrañábamos un lugar tranquilo para pensar (no por culpa de Nepal, sino por culpa nuestra). Volver a India nos permitió volver a encontrarnos con eso: la tranquilidad, la meditación y nosotros mismos.

Compañeros de ruta

Compañeros de ruta