No la estamos pasando bien. Son minutos determinantes. Tenemos que decidir. El resultado puede llegar a ser trascendental. Estamos acorralados y la misma pregunta no deja de perseguirnos. Nos persigue en los sueños, en el trabajo, en el tren, en las conversaciones con nuestros amigos, e incluso, mientras nos damos un beso. Aparece cuando abrimos un cajón, o cuando cerramos el cierre de la mochila.

Nos ponemos nerviosos, inquietos. Nos quita el hambre y el sueño. Nos hace caminar cuadras de más e incluso perder objetos de importancia, estamos despistados, ofuscados, casi  desconectados. Hoy apareció. Se ve que aprovecho que estábamos solos, que era momento de decidir. Nadie nos podía defender ni interrumpirnos. El cielo se nublo y ella, maldita misma pregunta de siempre, apareció:

«¿Qué van a hacer de sus vidas?»dijo con una sonrisa bella pero traicionera. Y nuevamente nos miramos: «No sé» dijimos entre lagrimas de enojo.

Decisiones

Una vez que se conoce la libertad, es difícil dejarla ir

Quién dijo que uno debe (y tiene) que saber va a ser de su vida, o qué hacer , o cómo, o cuándo. Si hace 10, 5, o 2 años nos hubiésemos preguntado lo mismo, seguramente la respuesta sería errada.

Es una pregunta que nos pesa, no vamos a negarlo. Tampoco sabemos que hacer con este blog ¿Qué sentido tiene mantenerlo? Prácticamente no escribimos acá, no podemos, no queremos, no tenemos tiempo, no tenemos ideas, no nos salen las palabras. Como si no tuviésemos nada que decirle. La ropa de oficina nos resulta incómoda. Cuándo el despertador suena todas las mañanas a las 7:00 am, uno se viste y se lava lo dientes para salir corriendo a tomar un tren que nos dejará en un subte, que nos dejará en el trabajo ¿Qué sentido tiene tener un blog de viajes? Cuándo –casi- todos nuestros afectos preguntar por la casa, por el auto, por el perro y por los hijos ¿Qué sentido tiene tener un blog? Cuándo la rutina y el tiempo acelerado de Buenos Aires nos enreda sin pedir permiso.

Acaso, ¿El viaje fue un final o un comienzo? ¿Fue solamente un paréntesis en nuestras establecidas vidas porteñas? ¿Es hora de decirle adiós a esa vida de sueños, escritura y viajes? Es difícil escribir y trasmitir algo a quién nos lee, más difícil es intentar trasmitir esa mezcla de angustia y ahogo que nos genera esa maldita pregunta. Nos negamos a creer que ya pasó, que fue una locura y ahora es el momento de asentarnos. Qué hacer con tantas fotos, tantas historias, tantos cuadernos, tantos proyectos. ¿Simplemente guardarlos en un cajón y que sean imanes de una heladera? Es cierto que los días de viaje mutaron en días de trabajo, familia y amigos. Ya no estamos en el camino, pero seguimos en el tiempo de viaje. El viaje, y lo allí vivido, sigue produciendo efectos en nosotros. El camino terminó, no podemos negarlo. Por más que tratemos de abrazarnos a recuerdos hoy nuestra realidad es otra.

Llegó el día en que esa pregunta se nos hizo intolerable. Era ella o nosotros. ¿Porqué seguir regalándole dolores de panza, caspa, y malhumores? ¿Quién dijo que una casa es más importante que una experiencia? ¿Quién dijo que quién más tiene, vive mejor? ¿Quién dijo que nuestro viaje terminó?

Por eso, para re-inventarnos y no aburrirnos de nosotros mismos decidimos tomar algunas premisas: ¿Sabés qué? Hoy decidimos comenzar a escribir un libro, nuestro libro ¿Y sabés qué más? Hoy nos pusimos nueva fecha de salida ¿Qué pasará con el blog? No lo sabemos.

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