“La India no ha sido nunca un país fácil de comprender. Quizás sea demasiado profunda, contradictoria y diversa, y poca gente en el mundo contemporáneo tiene el tiempo o la predisposición para ver más allá de lo obvio.”

-Indira Gandhi

Planificar un viaje de un año de duración no es nada fácil, y mucho menos si el destino es un lugar tan distinto y poco conocido por nosotros, como es la India. Es cambiar completamente el paradigma y meternos en una cultura totalmente distinta. Distinta ropa, distinta comida, distintos olores, distinta forma de pensar, creer o sentir. Distinta forma de vida.

Nunca fuimos de planificar mucho los viajes, siempre de viajar y encontrar los destinos a la vez que ellos se encontraban con nosotros. Pero esta vez es distinto. En los ratos libres no hacemos más que leer y buscar información sobre nuestro destino. De alguna forma queremos incorporar la mayor cantidad de impresiones posibles para poder sacarle un mayor provecho.

Y es así, desde donde pensamos el viaje, y se nos presentan distintos desafíos:

  • Relacionarnos. Sobre todo con la cultura local. No queremos pasar por los lugares, sacar unas fotos, anotar lo distinto que son a nosotros y conversar simplemente con extranjeros. Queremos meternos en su cultura, pensar como ellos, comer lo que ellos comen, escuchar lo que ellos escuchan, sentir lo que ellos sienten. Aunque sea, tan solo por un momento, lograr rodearnos e inmiscuirnos en su forma de vida.
  • Sustentarnos. Si nuestra idea es viajar por un año al menos, nuestro presupuesto es ajustado. Indefectiblemente tenemos que buscar distintas formas de generar ingresos mientras viajamos, y a la vez adecuar nuestros gastos a eso. Lo que se llama presupuesto mochilero bajo. En definitiva hay 3 grandes gastos. Comida, cama y transporte. En la medida que podamos abaratarlos vamos a lograr viajar más tiempo.
  • Conocernos. No intenta ser un viaje espiritual, pero siempre es un buen momento para realizar una introspección. Salir de la cotidianidad a la que estamos acostumbrados y enfrentarnos a nuevas situaciones que nos hagan replantear nuestras ideas y concepciones. También, es un desafío conocernos entre nosotros mismos. Donde vamos a ser compañeros de viaje por un largo tiempo.
  • Asombrarnos.  Los viajes en general (y a lugares desconocidos en particular) aumentan la capacidad de asombro. Uno está más sensible a lo que lo rodea. Entonces, buscamos dejar las puertas de la percepción abiertas y poder ver más allá de lo que se muestra. Citando a Blake: “Si las puertas de la percepción quedaran depuradas todo se habría de mostrar tal cual es: infinito.”
  • Aprender. A partir de todos los puntos anteriores surge ineludiblemente el objetivo de aprender, sobre lugares, personas, comidas, costumbres, ideas, nosotros mismos, nuestra relación, etc. Y entendemos el aprendizaje como un proceso continuo donde todo el tiempo se incorporan conceptos o concepciones nuevas.
  • Transmitir. Por último, queremos remarcar el objetivo de transmitirles a ustedes, a través de esta página, nuestras vivencias y pensamientos a través de relatos, reflexiones, fotos y videos. Para que de alguna forma nos puedan acompañar en este viaje.
Preparativos previos

Preparativos previos