Hay personas a las que les gusta los números redondos, como el 300 o el 10. A nosotros no, nos gustan los números primos, y por esas coincidencias, esto surgió el día 281.

Después de dar mil vueltas por el continente asiático volvemos a estar solo nosotros dos. Viajamos por todos lados, hicimos recorridos insólitos, fuimos a pueblitos que no aparecen en los mapas y también a los puntos más turísticos. Pero, últimamente,  tenemos una sensación de vacío.

Desde aquella semana en Chiang Mai que no estamos tanto tiempo en un mismo lugar, eso que a nosotros nos gusta viajar lento y meternos de lleno en los lugares. Pero las visas de un mes (Laos, Vietnam, Camboya, Sri Lanka) te ponen en condición de carrera que a veces es difícil escaparle. Es como comprar la entrada y en la puerta te digan tenés un mes para recorrer todo. En sus marcas, listo, ya!

Otro factor que nos juega en contra es tener marcadas fechas en el calendario. Sabíamos que tal día teníamos que estar en tal o cual lugar. Y la necesidad de cumplir con eso.

Y el último desencadenante de este vacio-viajero que nos aqueja en estos días y  que nos hace cambiar la percepción del tiempo es tener fecha de regreso. Sí, para alivio de muchos y tristeza de otros tenemos fecha de vuelta a Argentina. Entonces nos quedan menos de 3 meses de viaje, y nos parece poco. Sabemos que es un montón, pero puesto en perspectiva, pensando en todo lo que pasó no es tanto. Sentimos que se nos va de las manos, que se nos escurre y que nos falta mucho por recorrer. También somos conscientes de que 3 meses es mucho más que el tiempo de vacaciones (15 días al año) que teníamos en nuestros respectivos trabajos.

Todo esto hace que nos encontremos perdidos en el viaje. Cada día que pasa sentimos que Asia se acaba para nosotros (por lo menos por ahora) y entonces no nos quedamos más de dos o tres días en cada lugar. Llegamos cansados de tanto trajín y nos vamos con nostalgia, y así llegamos a un nuevo lugar. Y si estamos 3 noches en la misma cama, nos consideramos afortunados.

También nos cuesta asombrarnos. Será que todo nos parece ya cotidiano. De a poco, Asia se convirtió en nuestra cotidianidad. Y vemos a los turistas tomando fotos que para nosotros son obvias, cómo cuando veíamos a los japoneses sacando fotos en el obelisco. Así es, vemos paisajes increíbles, presenciamos celebraciones ancestrales, vemos playas paradisíacas, encontramos culturas asombrosas, pero nada nos detiene. Nosotros seguimos con nuestra carrera de 2 o 3 días.

Mochilas en viaje

Casas chinas

Mochilas en viaje

Esrilanqués en la playa

Mochilas en viaje

Mezquita, todas escenas cotidianas

Dentro de poco volvemos a India, por tercera vez, e intentamos pensarlo como un viaje nuevo. Van a ser 2 meses donde intentaremos no mirar tanto las fechas y disfrutar lo que nos toca. Comenzaremos a escribir en un nuevo cuaderno, usaremos una memoria en blanco para almacenar las fotos e intentaremos volver a asombrarnos. Probaremos el chai (bebida típica) por primera vez y sacaremos fotos a las vacas.

Donde vamos a estar no nos interesa, no vamos a elegir los lugares, una vez más, que India nos sorprenda. Nos quedan unos 10 días en Sri Lanka y será el tiempo de preparar el (nuevo) viaje. Armaremos las mochilas, trazaremos un itinerario posible y compraremos pilas para la cámara. Un viaje comienza y eso que hoy anotamos el día número 281 en nuestro diario.