Llegamos al Valle de Parvati, en la región de Himachal Pradesh, con muchas ilusiones. Muchos de los que nos cruzábamos en el camino nos hablaban maravillas del lugar. Resaltando, sobre todo, dos cualidades: primero la naturaleza, increíbles paisajes. Un valle en el medio del Himalaya tiene que ser increíble. Segundo la energía del lugar, eso que se siente pero no se ve. Para hinduistas, sijs o hippies el lugar emana una energía especial, que cualquiera que se detenga a contemplar el valle la puede sentir.

Mapa del Valle de Parvati

Mapa del Valle de Parvati

La leyenda cuenta que en algún lugar del valle, más precisamente en el pueblo de Manikaran, Shiva descansó 10.000 años, luego de haber hecho el amor otros 10.000 años con la diosa  Parvati. Como muestra de agradecimiento, Shiva calentó las rocas para que los futuros viajeros pudieran descansar y meditar en un lugar cálido y cómodo. De allí se desprende lo especial y espiritual del lugar. Otra leyenda cuenta que la diosa Parvati perdió una joya en el río, y que le fue devuelta por una cascada de agua caliente. De esta forma explican el origen de las aguas termales de la región y también se explica el nombre del valle. Entonces ¿Por qué Valle de Parvati? Un valle verde y frondoso que crece alrededor del río Parvati. Conocer la historia, las leyendas y el porqué de los nombres de los lugares le da un encanto extra.

IMG_3640

El hinduismo se nos presenta como algo mágico. Quizás por la cantidad de mitos y leyendas. Quizá por la cantidad de dioses. Dioses de todos los colores, incluso azules; incluso animales. Dioses humanos, que ríen y lloran, que fuman, que tienen sexo, que se aman y se enojan. Dioses divinos también, con poderes extraterrestres. Dioses que no prohíben ni practican la castidad. Dioses más reales y creíbles. Quizá no sea mágico la palabra adecuada para referirnos la hinduismo, pero es las más pertinente para nuestra mágica experiencia en el Parvati, o con Parvati.

IMG_3717

En fin, como decíamos, llegamos al valle. Nos encontramos con la magia del lugar. Veníamos de estar muchos días en un desierto (Leh) y ver la naturaleza en toda su magnitud nos sorprendió. Enormes montañas separadas por la fuerza del río. Un día intentamos contar cuantos verdes veíamos y perdimos la cuenta.

El Valle de Parvati reúne una serie de pueblos y pueblitos, uno más lindo que el otro. No todos conectados por ruta. A muchos se llega caminando.

Kasol es el primero de la serie, es la puerta de entrada. Y es tierra israelita. Si Manali, era la pequeña Tel Aviv, esto es Tel Aviv directamente. Según nuestra fuente de datos, el 95% del turismo extranjero es de Israel. ¡Hasta a nosotros nos hablan en hebreo! Llegamos para conocer el rio y partir al otro día. Aquí conocimos a Parvati. Si bien Kasol está repleta de altos y verdes pinos, también está repleta de autos, camiones y restaurantes.

¿Barriendo la calle o jugando al hockey?

¿Barriendo la calle o jugando al hockey?

Si te alejas un poco del centro comercial...

Si te alejas un poco del centro comercial de Kasol…

Al día siguiente, partimos a Manikaran sin saber que nos encontraríamos. Solo sabíamos que los israelitas no iban (son las reglas locales, desconocemos los motivos). Llegamos a Manikaran y entendimos porque. Es el pueblo más “indio” del valle por así decirlo. Peregrinos de todo el país vienen a bañarse en sus aguas termales. Tanto hinduistas como sijs. Tuvimos la sensación de volver a la India profunda después de mucho tiempo.

Manikaran a lo lejos

Manikaran a lo lejos

Meditando bajo un árbol

Meditando bajo un árbol

En Manikaran no había “comodidades” para turistas, ni comida continental, ni mucha oferta para hospedarse. Pero tiene eso que tiene la India, misticismo. Nos sentimos muy cómodos en estos ambientes, aunque la comida a veces nos dé la sensación de que nuestras bocas se prendan fuego. Y al no haber tantos turistas fuimos por un rato el centro de atención, sin lugar a dudas fue el día que más fotos nos pidieron sacarnos.

Turismo local

Turismo local

IMG_3668

El siguiente pueblo en la lista fue Pulga. Ya más adentrado en el Valle, ya sin rutas para llegar. Pulga nos fascinó. Pueblo campesino, con algunos guest-houses perdidos entre cultivos. Mujeres cosechando con su hoz, hombres llevando ovejas y cabras a pastar. Del misticismo de Manikaran a la vida rural de Pulga, solo 14 km de distancia. Pulga nos ha regala unas hermosas vistas del valle, que espero se guarden en nuestras retinas por mucho tiempo.

IMG_3677

Pulga está cerca de Kalga, y cerca de Barsheni. De estos últimos salen caminos a Khir Ganga (o Kheer Ganga), el paraíso “hippie” del valle que también tiene aguas termales. Khir Ganga está a unas 3/4 horas caminando. Un camino arduo y caluroso, que conviene hacerlo ligero de equipaje. No fue nuestro caso. Este pueblito es un caso particular. No vimos viviendas, solo guest-houses y restaurantes, todo preparado para recibir gente. Khir Ganga se presta para contemplar la naturaleza. Eso hicimos, alternando con baños termales.

En el camino...

En el camino…

... hasta las ovejas iban a Khir Ganga

… hasta las ovejas iban a Khir Ganga

Aquí conocimos la “Rainbow” ¿De qué se trata? Un movimiento que nació a fines de los ’60 y toma como objeto el reunirse a acampar y vivir en comunidad. Cocinadas colectivas, música compartidas y un poco de meditación entre otras yerbas (literalmente). La idea es que cada uno pueda aprender lo que quiere y enseñar lo que sabe. Se realiza en determinadas fechas, en determinados lugares. Khir Ganga alberga una de las Rainbow de India, por la cual pasamos a saludar y hacer sociales.

En Khir Ganga no hay nada, o hay mucho. Depende como se viva. Es un lugar increíble, las montañas tienen una energía extra. Esperemos nos haya contagiado un poco.

La montaña de enfrente estaba tan cerquita que sentis que si estirabas la mano la tocabas

La montaña de enfrente estaba tan cerquita que sentis que si estirabas la mano la tocabas

Como verán, el valle en su magnitud presenta actividades para todos los gustos. Gente que viene a meditar, otros a rezar, otros a disfrutar de las aguas termales, otros a hacer trekking y otros a fumar y ver los días pasar en un bar escuchando reggae. El hachís está en todos lados. Hasta en la vereda.

La magia del lugar está en río, o al menos, nosotros la encontramos en el río. Enorme rio, lleno de fuerza. No nos deja de sorprender la potencia e intensidad. Un afluente de agua que impresiona.

Impresiona hasta en las pequeñas cascadas

Impresiona hasta en las pequeñas cascadas

Un rio cargado de energía y movimiento. Un río que fluye. Y en su fluir nos muestra la quietud. El agua pasa, moja y salpica. Mientras que la orilla, las piedras, la tierra y las montañas, quedan. Como perennes, estáticas, inmóviles. ¿Acaso una metáfora de la vida? Algunas cosas que deberían fluir, pasar con fuerza como el río y algunas otras cosas que quedan fijas, pareciera que para siempre. En ese contraste vivimos y sentimos, buscamos el equilibrio. O al menos intentamos.