–       Hola, los queríamos informar que su barco saldrá 3 horas más tarde. Estamos atados al barco de al lado y el motor no arranca. El problema no es mío, es de la compañía. Yo entiendo su bronca pero no hay nada que se puede hacer.

–       ¿Y… pero? ¿Las excursiones de hoy? (Ni hablar del viaje de 4 horas que prometía ser en un bus semi-cama y fue un colectivo de línea)

–       Las excursiones las haremos mañanas, o hoy. No se, no depende de mi. En nombre de la compañía les damos una bebida gratis a cada uno.

–       Bueno. Entonces si, gracias! (Sonrisas y aplausos por la cerveza de 1 dólar gratis)

Halong Bay - Vietnam

Hay algunos países que tienen marcado un punto turístico que no te podés perder, lo cual es una ridiculez, porque se dejan afuera miles de lugares tanto o más interesantes. Pero en la lista del viajero que quiere tildar atracciones están: China y la muralla, Camboya y Angkor Wat, Perú y Machu Picchu… y Vietnam y Halong Bay.

Cuando una persona llega a Halong Bay pasa a ser parte de la industria del turismo. Cientos de barcos blancos flotando y 2,5 millones de personas que pasan cada año por este lugar. El título de ser una de las siete maravillas naturales del mundo todavía lo hace más popular y visitado.

Nosotros no fuimos la excepción. Estando ahí, tan cerca, sumado a estar compartiendo unos días con la familia de Lucas, Halong Bay fue el destino elegido para pasar navidad. Como buenos turistas reservamos con anticipación. Es posible visitar la bahía sin agencia de por medio, pero eso implica más tiempo, más paciencia y más arrégleselas-usted-mismo.

Nosotros estábamos ansiosos. En todo el viaje esta era una entre las poquísimas excursiones que hacíamos. Y no sabemos muy bien porque, intuíamos que iba a ser un fracaso. Cómo la mayoría de las excursiones pagas. Estos meses de viaje nos enseñaron ciertas cosas, entre ellas la frustración y decepción de viajar como turista adinerado: con vuelos, reservas y arrogancia.

Con el resto de fe que nos quedaba llegamos a la ciudad de Ha-Long (Ha-long City), a unas 4 horas en micro desde Hanoi. En el puerto embarcaríamos a nuestro barco que nos llevaría por dos días a navegar la Bahía. También incluida ciertas actividades: kayak, miradores, playa, cuevas e islas para visitar.

Si bien era algo que sabíamos, nos sorprendió la cantidad de gente alrededor. Alrededor nuestro había cientos (si, cientos) de barcos. Ni hablar del que teníamos atado a la par nuestra. Todos eran blancos, como bien dicta cierta disposición. Todos tenían el motor prendido, todos largaban humo y todos tenían decenas de turistas sacando fotos en cubierta. Y casi todos teníamos la misma cara de “no es como el barco de la foto que me vendieron”.

Halong Bay - Vietnam

Todos los barcos pintados de blanco

Tras cuatro horas de amarre en el muelle, comenzó la excursión. El detalle: solo quedaba una hora de luz.

Éramos parte de una procesión, todos marchábamos para el mismo sitio. Esta vez sin dioses ni canciones, todos con la bebida gratis que daban en forma de pago por todos los incumplimientos.

Y así navegamos por esa bahía de color verde turquesa con esas montañas de piedra que por momentos parecen pintadas a mano. Por suerte el paisaje no lo pueden abaratar, es lo único increíble de la excursión.

Halong Bay - Vietnam

Halong Bay - Vietnam

Con las montañas en la proa

Halong Bay - Vietnam

Increibles atardeceres

–      ¿Cuánto creés que durará esto así?

–       ¿Así cómo?

–       Lindo. Verde y natural.

–       Mirá la cantidad de barcos. Mirá el humo de aquel. El motor de este y el aceite que larga este otro. Esto no dura más que un par de años más. Después se transforma en una bahía marrón y de mal olor. Así somos, hijos de rigor.

–       ¡Y del dinero!

Así transcurrieron esos dos días. Mezcla de decepción y enojo. Un poco de pena también. Fuimos 2 de esos 2,5 millones al año. A esos pescadores medios chinos, medios vietnamitas ni los vimos. A las familias que vivían en las islas tampoco. Ni a los peces vimos. Quizá algún que otro pájaro, pero solo fue uno.

Antes de llegar nos contaron que esa era una bahía de pescadores, que pescaban con red y sacaban todo clase de peces, de todos los tamaños y colores. Que los niños nadaban y jugaban en ese mar de agua turquesa. Que el nombre “Ha-Long” significa dragón. Que así le habían puesto los locales por la forma y el relieve de las montañas. Los más ancianos contaban la historia de quienes lo habían visto, y de cómo el dragón se hizo piedra. Hoy eso parece un cuento. Hoy es solo una bahía de barcos blancos con motores estridentes. Y que todos visitamos porque la lista del buen turista así lo dice. Por suerte lo majestuoso de las imágenes nos permite amigarnos con la belleza del lugar.

Halong Bay - Vietnam

Halong Bay - Vietnam

Acá dicen que supo haber un dragón…