Llegamos a Hampi confiados. Hace mucho que no nos pasaba eso. Llegamos con un papelito en el bolsillo. La dirección de un guest house que nos recomendaban dos argentinos bloggers y viajeros (Klando va de viaje). Era lo único que sabíamos del lugar. La dirección que nos pasaron no estaba en el centro ni en el zona turística. Tuvimos que combinar dos colectivos y caminar un poco con las mochilas a cuestas. Finalmente nos encontramos los cuatro y nos sentimos en casa, una vez más.

Hampi

Hampi es de esos sitios que no suelen faltar en los itinerarios de viaje a India, al igual que la ciudad sagrada de Varanasi o el emblemático Taj Mahal. Pero a diferencia de estos, Hampi encabeza en el puesto numero 1 la lista de recomendaciones de guía Lonely Planet.

La comunidad israelita plantó bandera aquí (al igual que en otros sitios de India) y uno por momentos tiene la sensaciones de estar caminando por Tel Aviv. Carteles en hebreo y humus para cenar. ¿Dónde quedó la comida local? Los indios venden marihuana y los niños limonada. Los occidentales se pasean en short y la regla de cubrirse los hombros, acá no tiene lugar. La gente local tampoco tiene lugar allí. Derribaron casas y casuchas para construir nuevos hoteles, cada vez con más estrellas. La gente tuvo que caminar por la vera de río para buscar un nuevo sitio donde asentarse.

El niño que "dirigia" el bote para cruzar el río

El niño que «dirigia» el bote para cruzar el río

Hampi es pequeño. Uno camina un poco y se pierde de las masas. El pueblo esta rodeado por un río y con solo seguir el curso uno puede encontrar escenarios fantásticos. Y solitarios, no hay kioscos de cerveza fría en todos lados, por suerte. Y con solo alejarse unos metros, Hampi se nos presenta como magnifico. Sí, “magnifico” es una palabra grande, pero no se nos ocurre otra.

Hampi Anegundi

La vista desde una de las tantas montañas de Hampi

Hampi Anegundi

Templo de Hanuman

El verde de las plantaciones de arroz contrasta con el marrón de las rocas. Rocas inmensas y milenarias hacen de base para cientos de templos (también históricos y milenarios). Hampi fue capital del imperio Vijayanagara de 1336 a 1565, uno de los imperios más fuertes y ricos en la historia de India.

Hampi

Sitio histórico

Hampi

Entre mates y atardeceres nos preguntamos varias veces que accidente geográfico dio lugar a tanta belleza. Y cuando la ciencia no aporta respuestas, el mito cobra lugar.

Según cuentan, el dios Rama, uno de los dioses más venerado en India, ordenó a su fiel servidor Hanuman (el dios mono hablante) que lleve piedras desde el Himalaya hasta Sri Lanka para formar allí un nuevo cordón montañoso. A Hanuman, que no es perfecto, se le cayeron algunas piedras en el camino. Fue Hampi el sitio donde las piedras se derramaron.

Incluso, algunos dicen, que en el acúmulo de piedras más alto nació el mismo Hanuman.

Hampi

Aca dicen que nació Hanuman

Anegundi

Hampi Anegundi

Las calles de Anegundi

Hampi

Con Laura y Álvaro nos encontramos en Anegundi, a unos 5 kilómetros del centro turístico. El pueblo no tiene más que una calle principal y una ruta que conecta con las ciudades cercanas. Los guest house no abundan y las calles están repletas de niños jugando a la bolita y grupos de hombres que se juntan a tomar un chai.

Hampi

Con los chicos

Las mujeres están cerca del río, lavando ropa, conversando y jugando con los más pequeños. Acá los turistas somos minoría. La gente nos saluda, sonríe y hasta nos piden fotos. No hay mucho para hacer, más que salir y perderse caminando, parar a hablar con unos nenes que juegan carreras de bicicletas o con un señor que está horas en la vereda viendo las horas pasar. Hay muchos templos que visitar y hasta se puede subir a algunas piedras y contemplar hermosos atardeceres o simplemente pensar y respirar.

Hampi

En otra de las tantas ruinas

Hampi

Y en otro de los tantos templos

En Anegundi no encontramos sitios de lujo ni nada por el estilo. Encontramos gente laburante. Gente humilde de clase trabajadora. Algo que en India es llamado “de las castas no tan altas”.

Anegundi - Hampi

Y entre “las castas no tan altas”, Hanuman es uno de los dioses predilectos. O  eso es lo que los Brahmanes (casta más prestigiosa) se encargó de predicar. Hanuman dejó de lado su familia para servir a su amo Rama. Es un fiel ejemplo de servicio.  El dios mono hizo lo que un criado debe hacer por su amo, dejó su familia, luchó y peleó por él y hasta cruzó la India volando para poder trasladar las rocas requeridas. Todo este esfuerzo y beneficio fue pagado al otorgarle el titulo divino. Si, ni más ni menos que un trabajador recompensado con titulo divino. Algo imposible. Una sutil manera de seguir disponiendo de las clases bajas ¿O no?

En fin, Anegundi es uno de esos sitios donde podemos pasar semanas sin ni siquiera notarlo. Pero esta vez teníamos prisa; el boleto de regreso a Argentina nos marca un nuevo ritmo de viaje.

Hampi

Los amigos de Lucas

Hampi

Las amigas de Laura y Ludmila