El istmo de Curlandia (Куршская коса en ruso, Kuršių nerija en lituano) es una franja estrecha de arena que separa la laguna de Curlandia del mar Báltico. Esta pequeña franja tiene una longitud de 100 km de largo, 400 m de ancho en su parte más angosta y una antigüedad de más de 5.000 años. El origen se debe a la retirada del mar, quedando el Báltico de un lado y una laguna del otro. Lo curioso es que atraviesa dos países: Rusia (Kaliningrado) y Lituania.

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Atravesamos el istmo haciendo autostop. Lo más raro fue el vehículo que nos llevó a la frontera: un camión militar ruso. Sin hablar inglés nos hizo entender que no podíamos cruzar caminando. Teníamos que esperar que venga un auto y que nos lleve. Pero para nuestra suerte, cuando paró el primer auto, el mismo oficial ruso se ocupó de pedirles que nos lleven. ¿Quién le va a decir que no a un militar en un puesto de frontera? De forma forzada, llegamos a Lituania junto a una pareja de ancianos lituanos que no querían saber nada con llevar a dos viajeros en su auto.

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La frontera no es sólo una cuestión burocrática de más de media hora, es también el límite entre dos mundos totalmente distintos, dos formas de ver la vida:

  • De un lado nos encontramos con un paisaje rústico, con el pasto sin cortar, los caminos sin marcar y la naturaleza en su estado más salvaje. Médanos de arena enormes y atardeceres de lujo. Del otro, cientos de senderos prolijamente marcados, con carteles indicando cada bifurcación y dónde la naturaleza parecía estar prolijamente ordenada para el disfrute y confort del turista.

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  • De un lado encontramos construcciones viejas, remanentes del esplendor de la URSS. Edificios sin pintar y un poco (bastantes) destruidos. Del otro lado, la modernidad y la tecnología habían llegado. Todo nuevo, todo prolijamente pintado y con oferta de wifi por doquier.
  • De un lado encontramos a gente en la playa vestida con ropa cómoda y un poco desalineados. Del otro lado, la gente era elegante y estaba bastante pendiente de la moda.

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  • De un lado, encontramos a gente ruidosa y alegre que disfrutaban de la playa cómo niños. Del otro lado la gente era seria, más preocupados por no llenarse de arena que por contemplar el paisaje.
Bosque de brujas

Bosque de brujas

  • De un lado encontramos a gente amable y dispuesta a ayudarnos a pesar de la diferencia idiomática. Del otro lado no vimos una sonrisa, la primera vez que le preguntamos cómo estaban nos miraron con desprecio por nuestra condiciones de mochileros.

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  • De un lado encontramos precios muy baratos, del otro lado precios en euros sensiblemente más caros.
  • De un lado encontramos carteles en alfabeto cirílico, del otro en el alfabeto latino.

Los que nos leen saben que lado nos gustó más, pero lo cierto es que mucha gente prefiere el otro lado. No tratamos de hacer una crítica a una de las partes, sino mostrar que se puede disfrutar de ambos países. A pesar de los medios de comunicación, que se ocupan de decir que Kaliningrado no vale la pena, el accidente geográfico es el mismo en ambas partes.

Nos consuela la alegría de ser de los pocos viajeros que lo cruzaron en su totalidad. Nuestra condición de argentinos (no necesitamos visa para Rusia) nos facilitó la cuestión.

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Info útil

Del lado ruso:

* Alojamiento: se puede acampar libremente en la playa. Algunos nos dijeron que en el bosque estaba prohibido, otros que no, pero todos coincidían que en la playa se puede acampar.

* Los argentinos no necesitamos visa para Rusia, ni ningún trámite previo. Con el pasaporte en la frontera es suficiente.

* Kaliningrado es muy pequeño. A 20 km de la ciudad de Kaliningrado ya se encuentra el istmo. El autobús cuesta poco más de un euro por persona.

Del lado lituano:

* Alojamiento: acá la cuestión se encarece un poco. Terminamos acampando en Nida, la ciudad principal del istmo. Ahí sólo había la opción de un camping con cancha de tenis y ducha con agua caliente.

* Al final (o al comienzo) del istmo, del lado lituano, se puede cruzar a Klaipeda. La tercer ciudad más grande del país. Se debe cruzar en ferry ya que no están unidas por tierra.

* Muchos viajaron optan por alquilar bicicletas en Klaipera e ir a recorrer el istmo por el día. También se puede ir en autobús por el día.