¿Nos habremos subido a una especie de nave especial que nos sacó del medio del Himalaya y nos depositó en una de las playas mas lindas que jamás hayamos visto?

Ko Pha-Ngan:

Resulta que estábamos en Bangkok con nuestros amigos de Argentina deliberando sobre posibles futuros itinerarios en Tailandia. Todos teníamos distintos tiempos y ganas, pero fácilmente ubicamos un itinerario común. A medida que debatíamos sobre destinos, la idea de pasar unos días en la playa fue tomando fuerza. Claro, ¿Quién no aprobaría la idea de unos días en unas de las playas más lindas del mundo? Y sin darnos cuenta estábamos arriba de un tren con destino a Chumphon (donde nos tomaríamos un barco rumbo a la isla). Era raro estar en un tren y no pensar en India. Aunque no crean, los trenes de India nos resultaron mas cómodos: con cuchetas y sin un aire acondicionado que te congela los huesos.

Imposible resistirse

Imposible resistirse

La vista desde el barco

La vista desde el barco

Así, entre tren y barco llegamos a Ko Pha-Ngan. La isla es mundialmente famosa por la “Full moon party”. Una fiesta se hizo por primera vez hace 30 años por unos hippies y hoy derivó en el paraíso para jóvenes europeos que pueden ver sus hígados reventados de alcohol por unos pocos euros. ¿Nos imaginan a nosotros dos ahí metidos?

La isla por suerte es grande y nos alojamos en el extremo opuesto a las “playas de fiesta”.

La playa:

Nuestra playa era de pescadores, mucho más relajada (no hacia falta ir maquilladas ni trabando músculos) y con un ambiente un tanto familiar. Justo lo que necesitábamos: Reposeras, libros, mates, juegos de cartas y hacer la plancha por horas.

Nuestra vista

Nuestra vista

Llovía, salía el sol, volvía a llover y nosotros seguíamos inmóviles, turnándonos para ir en busca de agua caliente.

Los minutos, las horas y los días se nos pasaban. Resulta muy fácil contemplar el mar en una playa así. Necesitábamos estar “haciendo nada”. Además esas playas tan tranquilas se prestan para que uno se quite en reloj y se rija por otro tipo de temporalidad. No importa la hora que es. Si hay hambre se come, si se tiene calor se mete al mar, y si se está cansado se va a dormir.

Tailandia playa - 4

La fiesta:

Nuestra presencia (al igual que la de muchísimos otros turistas) coincidió con la famosa fiesta de la luna llena (“Full Moon Party”). Evento que se realiza todos los meses el día en que justamente hay luna llena. ¿Por qué se hace aquí? Dicen que la luna se aprecia de una manera única y un poco de verdad tienen.

La fiesta no es mas que un poco de música electrónica al lado del mar. Muchos Dj’s tocando y el resto, por que no, bailando. Con algo de cosmopolita y promiscuidad generada por el vértigo juvenil en sus primeras vacaciones fuera de casa; los europeos invaden la fiesta pero los tailandeses no se quedan atrás. Vimos muchos grupos de púberes tomando de los famosos “baldes” y vimos muchos gringos corriendo desnudos y adentrándose en el mar.

Éramos bichos raros en la fiesta, bah en realidad copamos la pista pero mantengamos la humildad.

Seamos sinceros no conocíamos ni la mitad de las canciones que sonaban y si no era por nuestro amigos, jamás hubiéramos coincidido con la fiesta.

La famosa guía Lonely Planet da una serie de consejos sobre la fiesta. Al principio nos parecieron ridículos pero estando ahí parecían cobrar validez. Por ejemplo: “Si esta borracho no se adentre en el mar”, “Guarde las llaves de su habitación en un lugar seguro y si se quita los pantalones, póngaselos nuevamente”, “La pintura fluorescente no sale de la ropa, no se pinte boca ni ojos”, “Alejese del buffet de drogas”, etc.

Malabares sobre el mar

Malabares sobre el mar

Tailandia playa - 12

Todo estaba a la orden de día: Los taxistas ofrecían drogas, mujeres y “Ladyboys”. Los puestos de bebidas alcohólicas, los baldes, las pinturas fluorescentes, los malabaristas, el mar y la inmensa luna llena, todo estaba ahí.

Al otro día la pintura seguía ahí

Al otro día la pintura seguía ahí

No todo es fiesta en Ko Pha-Ngan o una misma isla con dos realidades bien distintas:

Y así fue como nuestra estadía coincidió con la fiesta y como vivimos en una misma isla con dos realidades bien distintas.

Por la mañana éramos unos pocos los que íbamos a la playa. Libros, anteojos de sol, protector solar y mate. Y así seguíamos siendo unos pocos hasta que cuándo comenzaba a bajar el sol aparecía el resto de los habitantes de la isla. Unos con caras de dormidos, otros más despabilados, algunos con jeans y todos con una cerveza en mano. Pasamos de escuchar el ruido de uno de los mares más calmos que vimos a escuchar música electrónica. De noche la isla tenia otro ritmo. Pero hubo algo estático durante toda nuestra estadía: la luna llena.

Ko Tao:

Otro barco nos llevo a otra de las islas más famosas de Tailandia. El cuarto menguante nos acompañaba como los turistas que pasada la fiesta no tenían nada más para hacer en Ko Pha-Ngnan.

Las playas de Ko Tao

Las playas de Ko Tao

De Ko Tao no sabíamos mucho, solo que la isla se caracteriza por la cantidad de cursos de buceo que ofrece. Intentamos buscar otra playa tranquila para instalarnos. Ahora las playas eran chicas y el agua no era tan cristalina. La lluvia nos perseguía. Aprovechamos para caminar, caminar por el asfalto, caminar por la arena, caminar entre las piedras en busca nuevas de playas, caminar. Esa actividad que tanto nos gusta y tan bien nos hace. Que no solo mueve el cuerpo sino también el alma y las ideas. O acaso creían que era casualidad que nuestras mejores charlas ocurren mientras caminamos.

Los puertos también son lindos por debajo

Los puertos también son lindos por debajo

Tailandia playa - 9

Y entre caminatas notamos que nuestros días de “hacer la plancha” estaban llegando a su fin. El itinerario que trazamos con nuestros amigos nos llevaba al norte de Tailandia.

Solo nos quedaba una tarde en Ko Tao. Decidimos alquilar un kayak y mascaras de snorkeling. Empezamos a remar y a alejarnos de la isla. De pronto nos encontramos entre grandes acantilados de piedras donde el agua nos movía con fuerza ya que estábamos fuera de la bahía. Llegamos a una playa donde el mapa decía que se veían tiburones. No solo los vimos sino que vimos cantidades de peces de colores y caracoles de todos los tamaños. También vimos el reloj. En un par de horas teníamos barco para volver al continente.

La playa nos dejo ansiosos de más. No fue suficiente ¿Será suficiente alguna vez?

Quizá otra luna llena nos traiga de nuevo, pero esta vez sin fiesta (para nosotros).

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