Parecen ser dos preguntas sencillas, pero no lo son. Detrás del “qué llevar” se esconden muchos (o pocos) secretos, estilos y tipos de viaje. Lo mismo, detrás del “cómo armar” la mochila. Esto no pretende ser una guía definitiva ni nada parecido. Es sólo nuestra experiencia, las reflexiones a las que llegamos luego de estar cargando por casi tres años las mochilas en nuestras espaldas y por hacer de ellas nuestro hogar itinerante.

Si aún no tenés mochilas de viaje, si aún no te decidiste o no sabes qué mochila comprar, te recomendar comenzar por nuestros CONSEJOS PARA COMPRAR UNA MOCHILA DE VIAJE. Dicho eso, seguimos.

¿QUÉ LLEVAR EN LA MOCHILA?

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Depende mucho del viaje que hagas. No es lo mismo viajar por el Sudeste Asiático en verano, o en Siberia en invierno. Tampoco es lo mismo un viaje por Europa de ciudad en ciudad que uno por la Patagonia con carpa, aislante y calentador. Es importante conocer el clima y el estilo de viaje que buscamos. Eso delimita bastante lo que vamos a llevarnos.

Cada cosa que llevemos es algo que vamos a tener que cargar en nuestras espalda.

Cada pantalón de más va a pesar, cada potecito de crema va a pesar y cada par de zapatos “por si voy a un lugar elegante” van a pesar. De este modo, la regla del “quizá me es útil” o “lo llevo por las dudas” no aplica. Salvo, que uno sea una especie de superhéroe y pueda caminar buscando un hotel en Nueva Delhi con 25 kilos en la espalda y 40 grados de calor. Nosotros no podemos, y aprendimos a ser minimalistas: a llevar lo mínimo indispensable y a vivir simple.

No hace faltan ocho camisas, quizá dos son suficientes. O al menos, nosotros llevamos pocas y las lavamos todas las noches a mano para sacarles la transpiración del día. Lo mismo con la ropa interior y las medias. Y si no te gusta lavar tu ropa, también podes mandar a lavar. Pero tampoco se trata solo de llevar poco y lavarlo, también uno puede ir comprando ropa a medida que el viaje avance. Por ejemplo, sólo cargó un único pantalón largo y con el uso que le doy, comenzó a romperse. No tenía otro pantalón “por las dudas”, por lo cual no me quedó otra más que ir al mercado y comprar otro a un muy buen precio. Lo mismo con el frío. En Rusia nos agarro el invierno, y en un local de segunda mano compramos ropa térmica (de no haber sido así, la hubiésemos cargado sin usarla por más de seis meses en la mochila).

Hay que aplicar el sentido común y ser criterioso. En mi caso, suelo pensar que me llevaría. Lo anoto en un papel y luego, tacho la mitad de las cosas. Y así y todo, cargo cosas de más. Últimamente, estoy aplicando la técnica de los “20 días”. Si algo no lo use durante los últimos 20 días, significa que está de más. Por lo cual, lo donó o lo intercambió con otra persona. Eso sí, para viajar con poco hay que ser desapegado. Y no es fácil, nada fácil.

Dicen que el peso de la mochila no debe ser superar el 25% de nuestro peso corporal. A nosotros eso, nos parece mucho. En mi caso, trato de que mi mochila de 55 + 10 litros grande no supere los 12 kilos (lo ideal serían 10, lo sé). En cambio, la mochila de Lucas de 65 + 10 litros no supera los 15 kilos. A su vez, cada uno lleva una mochila de mano dónde ponemos las cosas de valor (cámara, computadora, mapas y cuadernos que necesitamos tener a mano).

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LO QUE HAY QUE LLEVAR

  • Al menos, dos mudas de ropa. Si algo se esta lavando, hay que tener otra cosa para ponerse.
  • Un rompevientos, piloto, chubasquero o campera de lluvia. Como te guste llamarlo!
  • Un pañuelo, sobre todo las mujeres. Muchas nos veces nos van a pedir que nos tapemos la cabeza, los hombros o las piernas para entrar a algún sitio. Es importante conocer el código de vestimenta del país que visitemos.
  • Un pareo o pañuelo grande también es útil. Sirve como sábana para los trayectos nocturnos en tren, sirve como lona para la playa o como mantel para un picnic improvisado. También, fue nuestra sabana en India. Allá, las condiciones de limpieza son otras.
  • Trata de llevar cosas que combinen entre si o que no sean muy llamativas. Mismo, los colores oscuros se lavan más fácil que ese lindo pantalón blanco.
  • Repelente de mosquito + protector solar. Los efectos de su ausencia son conocidos por todos.
  • Botiquín: Para nuestro primer viaje largo viajamos con un botiquín enorme. Teníamos todo, incluso pócimas para picaduras de serpiente (bueno, tanto no pero si muchos medicamentos “por las dudas”). Lo que nos pasó es que como no nos gusta automedicarnos, cada vez que nos sentimos mal acudimos al seguro médico. Y siempre, nos dieron los medicamentos. Por lo cual, salvo algún ibuprofeno no tocamos nada de nuestro botiquín. Cuando pasó un año, estaba todo vencido y tuvimos que tirarlo. Ahora viajamos con un botiquín pequeño que solo lleva curitas, algún analgésico, algo para el malestar estomacal, Pervinox y Caladryl para las picaduras. Nada más, para el resto confiamos en Asegura tu viaje.
  • Termo o botella para cargar agua + tazas y juegos de cubiertos. No son indispensables, pero si están se les da uso. El termo nos viene muy bien para cargarlo con té y soportar las esperas del autostop. Las tazas, nos permiten inventarnos un café por ahí y los juego de cubiertos nos salvaron en nuestros primeros días en China (ahora, somos expertos en palitos chinos) y en India. Come arroz con la mano derecha no es algo podamos hacer sin desperdiciar la mitad del plato.
  • Para nosotros también es útil llevar bolsitas Ziploc, toallas compactas, candados, hilo y aguja, encendedor, adaptadores, una zapatilla (nos ha pasado encontrarnos con un solo enchufe y muchas cosas por cargar), fotocopias del pasaporte y un pequeño kit de higiene personal (no siempre hay champú y esas cosas).

¿BOLSA DE DORMIR, CARPA, AISLANTES?

Depende del destino del viaje y del estilo de cada uno. Para nuestro viaje por India y el Sudeste asiático sólo llevamos bolsa de dormir que nos sirvió bastante. Sobre todo para las veces que hicimos Couchsurfing o cuando nos tocaban sábanas muy muy sucias (cosas que sólo pasan en India).

Ahora, para Rusia y Asia Central la carpa nos vino muy bien ya que hay muchos sitios impresionantes donde se puede acampar libremente. Incluso, más de una vez nos salvo cuando haciendo dedo (autostop) se nos vino la noche. Pero… una carpa + dos bolsas de dormir + dos aislantes inflables pesan. Si bien todo es compacto y ocupa poco espacio no dejan de ser 5 kilos extras que cargamos en total.

¿CÓMO ARMAR LA MOCHILA DE VIAJE?

Lo ideal es viajar con una buena mochila que sea cómoda y funcional, sobre todo en lo que se refiere a la distribución del peso entre nuestros hombros, espalda y cadera. Para que la mochila nos sea cómoda, hay que armarla bien. Una buena mochila mal armada es igual a nada.

Si la mochila es de calidad, trae varias tiras y sujetadores. No son de facha, sino que son para ajustar lo mejor la mochila a posible a nuestro cuerpo. Si pesa mucho, va a ser incomoda por más tiras y ajusten que tenga. Es importante ajustar a nuestra altura y contentura corporal. Lo ideal es una vez que este armada (es decir, con peso) ajustar el cinturón, la pechera y los hombros. No nos tiene que apretar, pero no tiene que quedar suelta. Lo ideal es ajustar, soltar, apretar un poquito más hasta que las sintamos cómoda.

DISTRIBUCIÓN DEL PESO

No sólo se trata de seleccionar que llevarnos sino, también, de cómo llevarlo. Es decir, cómo armar la mochila. Muchas mochilas traen varios bolsillos, cierres externos y compartimientos. Esas son lo ideal. Nadie quiere desarmar toda la mochila para buscar el par de medias térmicas que quedaron en el fondo. Pero además de simplificarnos la vida viajera, los compartimientos nos permiten distribuir el peso. Por ejemplo:

  • En la parte de abajo es ideal no poner mucho peso. Las bolsas de dormir, el botiquín, el termo vacío, las ojotas, la toalla, en fin… algo que no pese mucho y que necesitemos que este a mano. Casi siempre, el compartimiento de abajo tiene un cierre exterior.
  • Junto a la espalda lo que más pesa: carpa (si no la vamos a usar esa noche), cuadernos, libros.
  • Hacia el exterior y en el extremo superior, lo ideal es poner la ropa. Nosotros solemos enrollarla para que ocupe menos espacio e intentamos armar una especie de tetris para que no nos queden huecos o espacios vacíos. Un poco de fuerza ayuda a dejar todo lo más compacto posible. A la hora de poner la ropa, también hay que pensar un poco y ser ingenioso. Dejemos más cerca de la superficie lo que vamos a necesitar en el corto plazo. Nadie quiere armar y desarmar toda la mochila, todos los días.
  • En los bolsillos exterior solemos guardo el champú, el repelente, el protector solar, los cepillos de dientes, etc. Un buen modo de saber si el peso quedo equilibrado es intentar pararlas. Si se caen de costado es que algo quedo más, cuando más se sostenga por si sola, menos se va a sentir el peso.

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El siguiente video explica de manera muy didáctica como armar la mochila de viaje. Está en inglés, pero se puede activar la opción de subtitulo.

CONCLUSIÓN

No hay modos únicos. Cada quien encontrada el modo más útil de armar su mochila, sabrá que es necesario llevar y sabrá cuando es momento de dejar parte del equipaje. Lo bueno de viajar liviano es que nos da libertad, nos permite ser flexibles y nos enseña que a fin de cuentas no necesitamos tantas cosas como nos hace creer. Durante tres años vivimos con los 12 kilos que llevamos en la espalda, y sabemos que aún cargamos muchas cosas de más.

¿TODAVIA TE FALTA LA MOCHILA? LEÉ NUESTROS CONSEJOS PARA COMPRAR UNA MOCHILA DE VIAJE.