(Aclaración: A pedido de la gente este post tiene mucho material fotográfico)

India, aunque no parezca

India, aunque no parezca

Dejar Leh atrás produjo sensaciones encontradas. Por un lado teníamos muchas ganas de irnos, hace más de 15 días que estábamos y sentíamos que nuestro viaje estaba parado en el tiempo. Pero por otro, es un lugar que nos encantó. Pudimos encontrar paisajes increíbles con gente que te abre la puerta de la casa literalmente, nos sentíamos cómodos y en concordancia con el lugar. Los últimos días habíamos hecho un trekking y Ladakh (la región donde esta Leh), nos regaló una espectacular nevada casi a fines de la primavera.

La misma noche que terminamos el trekking, nos subimos a un micro y partimos a Manali dejando todo eso atrás. Sabíamos que teníamos un viaje largo por delante y así fue. 20 horas de camino de montaña para hacer 480 km. En el medio, ni más ni menos que el Himalaya. Cruzarlo fue una odisea, pero con unas vistas increíbles. Cruzamos 4 pasos de más de 4900 msnm. Pero también pinchamos 2 veces, tuvimos que esperar que el auxilio nos trajera otra rueda para poder continuar. La ruta se divide entre partes asfaltadas y partes de tierra, con nieve a los costados y a veces barro que nos hacía patinar con el precipicio al lado. De a momentos todo el micro enmudecía para ver como maniobrara el conductor y hacía todo lo posible para no caernos.

Así reventamos el auxilio

Así reventamos el auxilio

Ya cuando todas las posiciones que probamos para sentarnos eran incomodas, llegamos a Manali. El llegar en micro a la ciudad nos dio un panorama de lo que nos íbamos a encontrar: Inmensas filas de autos (bocinas incluidas), muchos turistas, una peatonal y una hilera de agencias vendiendo cualquier tipo de excursión. En un estado de confusión bajamos en nuestro nuevo destino. Increíble, una peatonal donde venden copos de azúcar y pochoclo. Si alguno estuvo alguna vez en la costa atlántica argentina podrá imaginárselo con facilidad.

En Manali encontrarás tres grandes zonas muy distintas entre sí. El micro nos dejó en New Manali, donde se condensa la mayor actividad económica y comercial.

La peatonal

La peatonal

Luego existe Old Manali, más pequeña y pintorescas. Construcciones antiguas pérdidas en un sinfín de Guest house y restaurantes. Si, esta es la zona turística por excelencia. Old Manali también tiene un apodo: “Little Tel Aviv”. No sabemos muy bien por qué, pero está lleno de turismo israelí, y por ello mucho lugares para comer ofrecen comida israelita, como así también hay muchos carteles en hebreo. Aquí nos alojamos, entre israelitas y montañas.

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Caminando por Old Manali

Caminando por Old Manali

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La última en la lista es Vashisht, por última no menos importante. Podríamos decir que es la más hinduista. Tiene varios templos y aguas termales. Parecida a Old Manali, con mucho alojamiento y restaurant de comida “continental”. Llegar a Vashist fue volver  a la India hinduista, evidentemente habíamos pasado mucho tiempo entre budistas y budismo. Volvimos a respirar caléndula.

Baños termales de Vashisht

Baños termales en Vashisht

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Manali es una ciudad hermosa. Es un valle, toda la pradera del Himalaya en su esplendor. Ríos, lagos, montaña, nieve, y a diferencia de Leh, mucho, pero mucho verde. Había pasado mucho tiempo de la última vez que habíamos pisado el pasto con nuestros pies.

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Otro dato curioso sobre Manali, es la cantidad de turismo local. Con miles de hindúes por las calles, y sobre todo en sus autos. En las calles hay embotellamientos y bocinazos. Nuestra estadía coincidió con la época de vacaciones y este lugar es uno de los centro de veraneo. Ya dijimos que nos hacía acordar a la costa atlántica de Argentina.

Otro dato curioso: La Marihuana crece silvestre y como yuyo.

Otro dato curioso: La Marihuana crece silvestre y como yuyo.

Para el turismo local nosotros también somos un atractivo: ¡nos piden sacarse fotos con nosotros! Y nosotros no desaprovechamos la oportunidad para ponernos a charlar. El encontrarnos con indios vacacionando nos permitió acercarnos un poco a la cuestión de las clases sociales y las castas. Los que viajan y se toman vacaciones son, por supuesto, indios con mayores posibilidades y mejor condiciones económicas. Su ropa y sus costumbres no son las mismas. Comen comida internacional y usan ropa occidental. Y las mujeres ya no lucen saris sino camisolas bordadas y de seda fina. No es la primera vez que observamos  esta distinción entre la India clásica y religiosa e India moderna y continental. Mientras que las clases bajas se ven trabajando en la calle, en construcciones y como medios de carga (Si, hombres y mujeres indistintamente cargando bultos pesadísimos por las calles). Cómo en la mayoría de las sociedades las diferencias entre clases sociales son un elemento más de la coyuntura social.

Señora en su luna de miel

Señora en su luna de miel

Siempre buscamos viajar tratando de no caer en la actuación cultural que se les presenta a los turistas extranjeros en estos lugares. Manali es muy turístico, y se pierde la autenticidad de la cultura. Hermoso lugar, pero parece orquestado para una obra de teatro. Nosotros buscamos otro turismo. Interactuar con la gente de acá y su cultura.

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Y aquí estamos, entre turistas indios, israelitas y europeos. Y será que tanto tiempo en la montaña, en silencio, mirando el paisaje y pensando nos hizo que nos desacostumbremos a las peatonales, a los bares, a las cervezas, a los juegos para niños y  a los negocios que venden de todo para todos. Y tanto desacostumbrarnos nos lleva a sentirnos abrumados. Nuevamente huimos a la naturaleza, en este caso al Valle de Parvati, a despedirnos del Himalaya. Adentrarnos en el valle tal vez nos permita salir del circuito turístico. Nos vemos a la vuelta.

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