Puri no estaba en nuestros planes, en 4 meses de viaje nunca habíamos oído hablar de él, ni él de nosotros. Pero un día su nombre empezó a aparecer. Fue en Bodh Gaya que hablamos con un amigo y nos cuenta una amiga quizá vaya allí en busca de unos días de playa y relax.

Recién allí se nos cruzó por la mente la idea de hacer un poco de playa en India. Sabemos que India cuenta con una inmensa región costera pero todo es más al sur que nuestro recorrido. Leímos un poco sobre Puri, pero descartamos la opción. Fue en Calcuta que decidimos ir a Darjeeling (ciudad famosa por su té) y en la oficina de trenes nos informan que no es posible ir  ya que hay conflictos políticos, que aprovechemos y vayamos a Puri. En una semana Puri se nos había presentado dos veces, y casi a gritos nos exigía que vayamos. Una mirada basto, la noche siguiente teníamos tren. Por primera vez no sabíamos nada del destino que nos esperaba, y nada es nada.

Imágenes como esta tientan a cualquiera

Imágenes como esta tientan a cualquiera

Después de Dharamsala nuestro viaje entró en una vorágine donde hicimos 10 ciudades en 1 mes. Rishikesh, Haridwar, Agra, Vrindavan, Mathura, Khajuraho, Orccha, Varanasi, Bodh Gaya y Calcuta. Un ritmo frenético. Y no hay nada que nos cansé más en India que llegar a un nuevo lugar:

  • Primero al bajar de la estación se acercan entre 5 o 6 tipos a ofrecerte rickshaw al centro. En todo el trayecto desde que bajamos del tren hasta la puerta de la estación ellos nos acompañan y en ese trayecto es donde se realiza la negociación. Empiezan con números desorbitados y entre ellos mismos los van bajando. Dejan de hablar con nosotros para empezar a gritarse entre ellos, hasta que se pelean. Cuando se ponen a discutir es una buena oportunidad para escabullirse, tomar un taxi que esté por fuera de la disputa y pagar el precio mínimo que escuchamos (que seguramente debe mantener alguna diferencia con el precio que paga la gente local).
  • La segunda tarea agotadora es buscar hoteles. India es un país donde las comodidades no abundan, y las pocas que hay te las cobran muy caro. Y los precios de los hoteles varían de que tan bien la caíste al administrador y de la cantidad de turistas que haya en ese momento. Por ejemplo, dormimos en cuartos impecables por 300 rupias (5 USD) como también en cuartos inhabitables por casi el doble. Todo es relativo en India, pero también todo es posible.

Ya estábamos cansados, queríamos descansar. Y además, sabíamos que, nos estábamos despidiendo de India. Fueron 4 meses en los cuales cruzamos todo el norte del país de oeste a este. Nuestros cuerpos nos pedían unos días de tranquilidad antes de cruzar la frontera con Nepal.

Desde el tren el paisaje era otro, palmeras, cocoteros, personas con ropa ligera, arena, tierra colorada y un mar azul de fondo.

Puri se encuentra en el Golfo de Bengala, un accidente geográfico que muchas veces leímos o escuchamos pero que por primera vez veíamos. Pensamos en los tigres de Bengala, en Sandokán y hasta en los Abuelos de la nada.

Así transcurrieron nuestros días, entre un popurrí de cosas. Templos, lagos, comidas, cocos, bicicletas, camellos y mar. Descansamos, leímos, dormimos, caminamos y escribimos (como nunca). El mar y la playa suelen ayudan en estas actividades.

Postal de Puri

Postal de Puri

Las vacas también lucian relajadas

Las vacas también lucian relajadas

Puri es un pequeño pueblo de pescadores. Tiene pocas calles asfaltadas y no tiene un centro comercial. La gente suele ser amable (nunca falta el oportunista que algo te quiere vender) y los frutos de mar acompañan cualquier plato. Puri es, también, una de las ciudades de peregrinaje para los hinduistas: el Jagannath Temple es un templo que todo hinduista debe visitar alguna vez en su vida. Nosotros no podemos entrar por ser extranjeros pero podemos verlo desde el edificio de enfrente, una especie de biblioteca donde te cobran precios exagerados para obtener una buena foto del templo en cuestión.

En la playa obtuvimos mejores fotos

En la playa obtuvimos mejores fotos

La playa, el mar y el mate se prestan para la comunicación. Cómo no teníamos mucho más que hacer nos dedicamos a charlar. En español, en inglés, algo en alemán y alguna que otra palabra en Bengalí. Puri y las relaciones sociales debería ser un buen título para este apartado. En Puri conocimos muchísima gente, familias, parejas y viajeros en primera persona. Con ellos compartimos nuestros días, realizamos excursiones y salimos a pasear. También nos encontramos con Vicky, una  buena amiga uruguaya que habíamos conocido meses atrás para el cumpleaños de Ludmila.

Familia de Alemania

Familia de Alemania

Pareja de India. Detalle: Él remera del Che Guevara, Lucas remera de Ghandi

Pareja de India. Detalle: Él remera del Che Guevara, Lucas remera de Ghandi

En Puri observamos y nos asombramos. Los indios en la playa son un espectáculo. Mujeres que se bañan en Sari, hombres que se meten al mar en Jean, short o calzoncillo. Las playas en India son tan distintas a las playas que nosotros conocemos. No existe el concepto de traje de baño, ni de reposera, ni de sombrilla. Mucho menos el mate, el tejo o las pelotas.

Un poco de turismo local

Un poco de turismo local

Puri - 9

Los guardavidas no son cuerpos musculosos al mejor estilo Baywacht, sino que son hombres sencillos con un curioso bonete que se dedican a cocinar mariscos en la playa y a brindar acompañamiento en el mar a cambio de unas rupias. Si, los indios se meten el mar acompañados del guardavida, sea de la mano, sea mediante una goma que hace de salvavidas. Los indios juegan en la playa, se cubren de arene, saltan las olas y juegan a que el agua no les moje los pies. Los indios van de camisa y zapatos a la playa. Los indios son como niños que conocen el mar por primera vez.

El guardavidas

El guardavidas

Y nosotros éramos bichos raros. Anteojos de sol, protector solar y traje de baño: Todos inventos occidentales. Y mirando y siendo mirados nos dimos cuenta que esa playa no era nuestra playa, o por lo menos, no era la playa a la que estamos acostumbrados. Nos dimos cuenta que estamos lejos, que hace 4 meses partimos de Argentina, que no sabemos cuándo vamos a volver. Nos dimos cuenta que estamos viviendo como nosotros queremos, que no tenemos tiempo, que no tenemos prisa. Nos dimos cuenta de que estamos en India, y que a la vez, nos estamos despidiendo de ella. Sabemos que pronto volveremos, pero sabemos que se cierra una primera etapa del viaje.

El mar nos tramite libertad. Las olas, movimiento continuo. El agua, transparencia y claridad. Nos damos cuenta que nosotros hoy somos energía libre, en movimiento. Y eso nos asusta, pero nos inspira a seguir viajando, a seguir escribiendo, a seguir contando historias. Nos inspira a seguir siendo felices.

Puri - 10

Gracias por leernos, gracias por acompañarnos. Y dejen más comentarios así nos sentimos más acompañados.

A que te quedaste pensando en los abuelos de la nada, aquí va el porqué: