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Después de estar con los sijs, los musulmanes, los budistas, las montañas y los valles, bajar a Rishikesh fue como volver a encontrarnos con el hinduismo (y con el calor). Pero no fue solo encontrarnos, fue profundizar en el tema e interiorizarnos un poco más. Ya casi después de 3 meses de viaje vamos entendiendo ciertas costumbres, ritos y formas de ser de la idiosincrasia india, pero sobre todo  de la idiosincracia hinduista (cuando nos referimos a india hablamos del país y cuando nos referimos a hinduista hablamos de la religión).

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Cuando empezamos a preparar el viaje a India y comenzamos a buscar información, las menciones sobre el río Ganges y sus atribuciones nos llamó mucho la atención. Río místico que lleva a los peregrinos a cruzar toda India para bañarse en él y purificar su karma. Donde ofrendan flores y donde arrojan las cenizas de los difuntos. Río que también es la fuente de vida de un país.

Atardecer en el Ganges

Atardecer en el Ganges

Ofrenda

Ofrenda

Ese río que solo lo conocíamos por relatos, fotos y videos, lo vimos por primera vez en Rishikesh, y sin lugar a dudas nos dejó perplejos a los 2. Enorme y potente. Hermoso y místico, como si en vez de agua transportara energía. Además, el solo hecho de mojar los pies alivia el calor agobiante del verano indio.

Pareja de indios disfrutando del viento fresco que soplaba del río.

Pareja de indios disfrutando del viento fresco que soplaba del río.

Otro condimento importante del hinduismo que encontramos en Rishikesh fueron los sadhus. Los sadhus son personas que abandonaron todo posesión material, dedicando su vida a una búsqueda espiritual a través de la meditación, el estudio de los textos sagrados y el peregrinaje. Es muy fácil reconocerlos, ya que se visten en la gama del blanco, amarillo o naranja. Suelen llevar la frente pintada (según los colores y el diseño indican a que Dios adoran). A su vez, andan con una vasija de metal donde piden donaciones sea dinero o comida. Viven de lo que la gente les ofrece.

Sadhus

Sadhus

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En Rishikesh pasamos una semana caminado de un puente al otro, visitando el mercado, visitando a un astrólogo y conociendo el ashram donde supieron estar en los Beatles en su visita a India. Todo ese hicimos en Rishikesh. Creemos que la ciudad se hizo famosa y popular por la visita de los Beatles y por la gran cantidad de cursos e instructorados de yoga que ofrece a turistas del todo el mundo.

Balcón celeste

Balcón celeste

Luego de Rishikesh partimos hacia Haridwar. Ciudad vecina y hermana a tan solo una hora de rickshaw pero con un escenario completamente distinto. Ambas ciudad se edificaron a orillas del Ganges estando muy cerca de la naciente del mismo.

Haridwar es una de las siete ciudades sagradas para el hinduismo. Es sagrada porque Vishnu bendijo parte del río y dejó marcada una huella. Por eso viene gente de todas partes de India para bañarse en esas aguas. Es una ciudad mucho más grande que Rishikesh pero con mucho menos turistas extranjeros. En los 2 días que estuvimos no vimos ni uno.

Ghat en Haridwar

Ghat en Haridwar

Lo que nos fascinó de Haridwar fueron las celebraciones en el río. Enfocadas en la diosa Ganga (madre del Ganges. Ganges en inglés es Ganga). Nada se parecía a las misas o celebraciones a las que estamos acostumbrados en occidente. Cientos de feligreses atraviesan todo el país para poder estar y conocer una más de las ciudades sagradas. Allí sentados o parados, en los ghats, en las escalinatas del rio, esperando varios minutos e incluso horas para que empiece la ceremonia. Bañandose, purificándose, haciendo ofrendas, arrojando flores, ropa y comida. Que a los segundos de ser arrojada por los creyentes, es “atrapada” por niños que se tiraban al río como caza-recompensas recuperando lo que podría ser su cena o una nueva vestimenta.

Celebreación en Haridwar

Celebreación en Haridwar

Más alla de eso, tanto el amanecer como al atardecer no dejan de ser horarios espirituales. Son los horarios en los que hay que visitar al río, los horarios donde las celebraciones acontecen. El sol rige la vida, la naturaleza y el calendario místico. Al sol hay que recibirlo, despedirlo y luego esperarlo hasta el día siguiente. En fin, allí estuvimos observando a la distancia, tratando de entender algo de que allí ocurría. Nos cuesta terminar de interiorizarnos, como si nuestra lente occidental no nos dejará ver buena parte de lo que el hinduismo supone.

Baños purificadores

Baños purificadores

La India es un país inmenso e inabarcable. Con varias religiones y cientos de años de historia. Cada paso, cada pueblito nos supone un nuevo desafío: aprender y entender la cultura de ese lugar. Para poder sacar un mayor provecho. Citando a Kapuscinski: “El conocimiento del mundo se adquiere a través de la experiencia, de la constatación de la otredad del vecino.”

Como dijimos, en India conviven muchas religiones y cada una supone un mundo distinto. Mismo dentro de cada religión, hay diferentes costumbres según el lugar y el tiempo. Pero lo que si podemos decir, es que hoy, la religión de alguna forma u otra está presente en toda India.

Multitud. Todo es multitudinario en India

Multitud. Todo es multitudinario en India