Seguramente, más de una vez, habrás visto la imagen de algún hombre barbudo y con rastas que anda semidesnudo caminando por las calles de India. Suelen ir acompañados de su tridente y de una canasta metálica. También habrás notado que llevan la frente (o incluso todo el cuerpo) cubierto de pintura.

Sea en foto, algún video de Discovery Channel o en las mismas calles de Varanasi alguna vez habrás notado la presencia de un Sadhu.

Sadhu - 1

Para el hinduismo hay cuatro fases de la vida de todo hombre: estudiar (brahmachari), ser padre (grijasta), jubilarse (vanaprastha), y por último la renuncia (saniasi). Esta última es la etapa en la que se encuentran los sadhus, mendigos y vagabundos religiosos. Son personas sagradas que persiguen la iluminación. Desposeídos de casi cualquier pertenencia, se mueven por toda India. Dedican la mayor parte de su tiempo a la meditación y a las prácticas yóguicas.

Pero tal es así que ser sadhu está reconocido por el Estado indio y por toda la sociedad. Son venerados y respetados. La gente se encarga de mantenerlos donándole alimentos y plata. A su vez, el Estado les garantiza la libre peregrinación por el país: pueden viajar en tren gratis.

Nosotros, en un primer momento los veíamos como vagabundos o linyeras. Claro, nuestra mentalidad occidental empañada de materialismo y racionalidad no entendía el concepto de entregarse a la vida espiritual. Tampoco entendíamos porque nos pedían cigarrillos, marihuana o plata desmesuradamente.

Se calcula que hay entre 5 y 10 millones de Sadhus en India. Los mismos tienen como objetivo peregrinar entre las 7 ciudades sagradas del hinduismo. Se los suele encontrar durmiendo en las calles de las grandes ciudades y en zonas naturales como rios y montañas sagradas. Hay varias ramas o agrupaciones dentro de los sadhus. La marca que llevan en su frente indican a que grupo o Dios respetan. Los aghoris forman la rama más extrema siendo famosos por su tributo a la muerte, se dice que son de caníbales. Suelen vivir en las inmediaciónes de los ghats de cremaciones. Se los reconoce por ir cubiertos de cenizas humanas.

Tan sólo un 10% de ellos son mujeres, llamadas sadhvis, quienes se hacen renunciantes después de enviudar, escapando al destierro que supone ser viuda.