Jorethang

Estamos en un jeep bastante apretados. Seremos unas 12 personas. Nosotros dos y una pareja de polacos somos los unicos extranjeros. No muchos turistas llegan al estado de Sikkim, quizá porque esta muy al norte, quizá porque se necesita un permiso especial o quizá porque no esta entre los lugaremos más turisticos de India. Nos lanzamos a lo desconocido. No tenemos ni la menor idea de Sikkim.

Pelling

Llegamos en la última hora de la tarde. Nadie nos acosa para vendernos nada. Los hoteles son caros y feos. Se acerca un señor y nos dice que nos puede alquilar una habitación de su casa. La vemos y esta bien. El señor también tenia un restaurant de poca monta donde solo servían chowmien y omelettes. No sabemos porque pero siempre estaban las mismas personas, que a su vez eran las misma que habitaban la casa. ¿Serian todos parte de la misma familia? Todos nos sonreían y eran amables, pero a su vez nos veían y se incomodaban. Solo dos hablaban ingles. Nos fuimos sin saber si ellos nos hicieron un favor o nosotros a ellos.

Ruinas de la antigua capital de Sikkim, cerca de Pelling

Ruinas de la antigua capital de Sikkim, cerca de Pelling

Kecheopalri

Por día pasa un solo jeep que va hasta el lago. Serán unos 30 km desde Pelling. Llegamos y preguntamos por la casa de un lama (monje budista) en la cual sabíamos que podiamos alojarnos. Tenemos la suerte de preguntarle al nieto del lama en cuestión. La casa estaba a unos 20 metros de un gran templo budista en construcción, ya que último terremoto lo tiro abajo.

Campos de cardamomo en Kecheopalri

Campos de cardamomo en Kecheopalri

Eramos los únicos turistas viviendo en medio de una pequeña aldea de montaña. Para donde mirásemos veíamos la inmensidad del cielo y de la tierra. Además servían comida casera y orgánica que era demasiado rica. Caminamos mucho, al lago, a la montaña de enfrente y a unas cuevas de meditacion. En el camino un campesino nos invita a su casa y nos convida té y maíz tostado recién cosechado. Su mujer y su hija son muy simpáticas. Volvemos y nos encontramos que nuestra paz se vio invadida por 10 israelitas. Fue tiempo de partir.

Lago de Kecheopalri

Lago de Kecheopalri

Yuksom

Empezamos a caminar hacia Yuksom. Dicen que son alrededor de 3 horas. No encontramos el camino, no hay ningún cartel y no nos cruzamos mucha gente a la cual preguntarle. Caminamos 30′ hasta que al final lo encontramos. Ya es mas tarde de lo previsto y el calor se siente. Seguimos caminando y seguimos viendo muchas bifurcaciones, pero nadie a quien preguntarle. Nuestro instinto nos dice para donde ir. A veces agarramos caminos y a los 5 minutos nos damos cuenta que para ahí no es. Volvemos para atrás. Tras poco menos de 2 horas de caminata salimos a la ruta. ¡No estamos perdidos!

El camino sigue, pero ahora el asfalto no deja lugar a dudas. Una señora nos ve y nos enseña un atajo para llegar antes. El atajo consiste en subir escalones durante una hora. Confiamos y vamos. Llegamos muertos. Justo al mediodía, con mucho calor y todo cuesta arriba.

Yuksom es tranquilo. Empezamos a ver mas turistas. No alejamos del centro y nos alojamos en la casa de una señora muy simpática. Lo primero que nos dice es que no habla mucho inglés, pero su sonrisa alcanza para hacernos entender. Nos muestra un cuarto enorme. Nos quedamos ahí.

Niños budistas mirando atentamente

Niños budistas mirando atentamente

Tashiding

Segundo y último día de caminata. El camino, a priori, era más fácil pero más largo. Se repite la misma escena del día anterior: un camino poco claro sin indicaciones ni gente a quien a preguntar. Vemos nuestros pies, y tenemos la zapatillas llenas de sanguijuelas. Son muchas y de todos los tamaños. Comenzamos a quitarlas, algunas ya habían traspasado las medias y otras comienzan a subir por nuestras piernas. Nos alejamos casi corriendo y procedemos a quitárnoslas todas. Tenemos las zapatillas llenas de sangre. El camino nos llevó a una Puja (festejo hinduista). Tomamos un té, comimos algo y seguimos viaje. Llegamos a Tashiding al anochecer cansados y sucios. Una tormenta fuerte deja al pueblo sin luz hasta la mañana siguiente.

Namchi

Antes de ir a Gangtok (capital de Sikkim) pasamos una noche en Namchi. Es una ciudad grande y nueva. El terremoto de 2011 destruyo gran parte de la ciudad. Nuestra cabeza deja de estar en Sikkim y se traslada a Tailandia. En una semana estamos allá rodeamos de amigos y de playa. Mientras comemos un plato de Chowmien de 10 rupias en la plaza central no hacemos más que pensar en nuestro próximo país a visitar.

Gangtok

Llegamos a la capital de Sikkim. Lo primero que nos llama la atención es el tráfico. Después de estar en pequeños pueblos Gangtok nos aturde, y eso que no es tan grande. Tenemos una referencia de un Guest House que nos recomendaron unas chilenas que conocimos en Khajuraho. Hacia allá vamos. Caminos apenas 10 minutos y lo encontramos.

La ciudad es limpia y con bastante poder adquisitivo en comparación con el resto de India. Los negocios de marcas internaciones abundan. La ropa, la comida y las costumbres son otras.

Museo tibetano en Gangtok

Museo tibetano en Gangtok

Descubrimos una panadería con cosas ricas. Es la mañana y pedimos agua caliente en el guest house. Salimos con el termo, el mate y la yerba que nos queda. Compramos galletitas y desayunamos en la peatonal. La gente pasa y nos mira. Nadie entiende que tenemos entre las manos. Nosotros disfrutamos la galletitas y el mate. Hace meses que no tomabamos.

Rumtek

Vamos a Rumtek a visitar un monasterio. Nuestra idea es quedarnos a dormir dentro del mismo con los monjes. Llegamos al lugar, es enorme. Preguntamos y no podemos dormir ahí. A causa del famoso terremoto el lugar que era para invitados se destruyó. Buscamos y nos hospedamos en un guesthouse que administra un monje.

Aprovechamos la tranquilidad para leer y escribir. Caminamos un poco y disfrutamos de la comida del lugar. Ya habiendo saciado nuestro ser volvemos a Gangtok para despedirnos de Sikkim.

Joven en el monasterio de Rumtek

Joven en el monasterio de Rumtek

Sikkim, el reino olvidado

Sikkim guarda un sin fin de historias entre sus montañas. Fue en S. XVII que tres lamas budista se reunieron en la ciudad de Yukson para dar inicio a la monarquía de Sikkim. El reino fue invadido sucesivas veces por butaneses (por el este) y nepalíes (por el oeste). En la época de la colonia inglesa Sikkim se une con los ingleses a fin de atacar al enemigo común: Nepal. Los ingleses, ni lerdos ni perezosos, aprovecharon la oportunidad para tomar a Sikkim bajo su control. Esto duró hasta la independencia de India, en 1947 los habitantes del reino de Sikkim votaron para ser un país independiente de India. Pero, tras varios problemas en la década del 70 votaron otra vez pero para anexarse a la India, pero con ciertos privilegios. Como ser un estado libre de impuestos.

Actualmente, Sikkim pertenece a India, pero se nota la diferencia cultural. La gente de Sikkim, habla de los indios en general como “los negros”. Que son sucios, hacen mugre por todos lados y no respetan nada. Ellos dicen que sienten la discriminación cuando “bajan” a las grandes ciudades. Que no los reconocen como personas del mismo país, los tratan de chinos o nepalíes.

En Sikkim las mujeres no visten saree

En Sikkim las mujeres no visten saree

Nosotros

Volvimos a Gangtok, mismo hotel, mismo cuarto. Apenas nos acomodamos salimos al balcón. Para sorpresa nuestra el suelo comienza a temblar. No fueron mas de 5 segundos, pero la sensación es de no saber que hacer, solo nos miramos sin decir nada. Dejamos todo y salimos a la calle. Toda la gente estaba ahí. No pasó nada grave en la ciudad. Dicen que el epicentro del sismo fue más al norte. Fue nuestro primer terremoto.

Hoy es nuestro último día en Sikkim. Nos estamos despidiendo de India. No podemos vivir el ahora sin estar pisando el futuro, en este caso, todo los destinos que nos esperan en Asia.

India nos deja escenas, nos deja recuerdos e infinitas situaciones. Como este post que no son más que escenas. Recuerdos que ocurrieron y que marcaron nuestra cotidianidad.

El presente no es más que un hoy de turno, que una escena montada y en construcción.

Y el presente después pasara el olvido (o la memoria con suerte). Sea como sea, será patrimonio del pasado. Y quizá solo unos pocos lo recordarán, como a Sikkim que solo unos pocos lo visitan y otros pocos recuerdan que fue un reino condenado al olvido.