No por nada Sri Lanka fue llamada por Marco Polo como “La isla más linda del mundo” en el siglo XIII. Porque a pesar de ser una pequeña isla alberga en su interior una belleza que todavía está por descubrirse. Es un paraíso perdido en el sur de India, que el sector del turismo postergó por 30 años de una guerra civil y un tsunami que devastó las playas de la isla en el 2004.

Hoy, todavía, es un lugar casi inexplorado que ofrece un sin fin de actividades: pasear por playas paradisíacas, visitar ruinas y templos milenarios, adentrarte en el budismo y en la meditación, visitar parques nacionales llenos de elefantes o salir al océano a mirar ballenas, surfear con olas gigantes, caminar por plantaciones de té, hacer un peregrinaje al punto más alto de la isla y viajar en tren con vistas increíbles al mar o a las montañas. Todo esto rodeado de gente muy hospitalaria y sabrosa comida.

El país es muy fácil de recorrer, las distancias son cortas y los precios son baratos. Por eso, creo, que un par de años Sri Lanka va a ser una meca para todo tipo de turistas, pero mientras tanto sigue siendo un diamante en bruto.

Les compartimos nuestro itinerario de un mes por Sri Lanka:

  • Negombo

Negombo fue nuestra puerta de entrada a Sri Lanka. Quizá por estar más cerca del aeropuerto, quizá porque nos dijeron que era un pequeño pueblo de pescadores o porque queríamos esquivar la caótica capital, llegamos a acá. Como ciudad cercana al aeropuerto (único medio de entrada y salida de la isla), es un pueblito que se utiliza como lugar de tránsito, pero así y todo es un lugar cómodo. Se presta para visitar la playa, bañarse y caminar de un extremos al otro del pueblo por su única calle principal. Nuestra rutina se resumía en buscar agua para el mate, comprar un ananá a una señora que tenia una planta en el fondo de su casa y mirar el mar.

A unos kilometros del «gran» centro mochilero de Negombo está la estacion de colectivos que conectan con toda la isla.

Les compartimos nuestra crónica de llegada a este país: «Ayubowan Sri Lanka«

  • Kandy

Llegamos a Kandy por razones específicas. Renovar por tercera vez la visa de India. Además queríamos meternos en las montañas esrilanquesas. La ciudad entera fluye de manera concéntrica alrededor de un gran lago. El mismo se encuentra al lado de un inmenso templo budista que se caracteriza por poseer un diente de Buda en su interior y en ese mismo lago o templo dónde comienza el circuito histórico-turista del país que recorre varias ciudades formando un «triángulo de oro». Justamente porque todos los caminos nos llevaban a realizar el triángulo histórico nosotros seguimos viaje pero en la dirección contraria. Inventamos nuestro propio triángulo.

  • Adam’s Peak – Delhouse

El pico de Adam es un lugar de peregrinaje para todo aquel que se considere budista y que habite en Sri Lanka. Según dicen ese pico es sagrado por encontrarse ahí una huella gigantesca del mismísimo Buda. Pero los hinduistas dicen que en realidad es una huella del Shiva. ¿Entonces? Los católicos dijeron que era una huella del mismo Adán. Ya sabemos que nombre prevaleció.

Delhouse, la ciudad que esta en la base de la montaña triangular no es mucho más que unos 300 metros repletos de hosterías, restaurantes y algún que otro negocio de souvenirs.

Para llegar a la cima nos levantamos a las 2:00 AM y subimos unos 5.200 escalones. Pudimos ver el amanecer desde ahí, un evento que estremece a más de uno.

Les compartimos nuestra reflexión tras 5.200 escalones, frío y una de las vistas más hermosas que hayamos tenido: «Amanece en Adam’s Peak«

  • Ella

Para llegar a este pequeño pueblo de montaña con nombre de pronombre personal nos tomamos el tren. El tren es lento y barato, y el viaje es entre increíbles plantaciones de té. Realmente vale la pena.

Al llegar al lugar  nos llamó la atención lo mucho que tuvimos desde el centro para ver casas (no hoteles o restaurantes). El pueblo se convirtió en una Meca para turistas. Pero, si caminan un poco más encontrarán algunas casas, donde muy contentos les alquilarán una pequeña habitación y los atenderán con mucha alegría.

El pueblo es sumamente pintoresco, con grandes montañas alrededor, algunos trekkings para realizar y un clima agradable, que es cálido durante el día y un poco más fresco a la noche. Realmente es un lugar que vale la pena conocer y visitar por un par de días

  • Nuwara Eliya

Vamos a ser sinceros. De nuestra recorrida por las montañas, este lugar es el que menos nos gustó. Es el que mayor altura tiene, y el que más tradición inglesa guarda en su arquitectura, pero es una ciudad con la cual no tuvimos feeling. Tal vez por el frío, tal vez por lo difícil para conseguir alojamiento, tal vez por lo caro de las atracciones, pero no es un lugar al cual recordemos con cariño ni al que volveríamos.

De nuestros días de montañas en Sri Lanka dónde armamos nuestro propio triángulo decidimos escribir algo más o menos así: «Las montañas de Sri Lanka«

  • Tangalle

 Todo lo contrario es Tangalle. Es una playa increíble destruida por el Tsunami del 2004 y vuelta a construir por todos sus habitantes. A Tangalle  casi que se puede llegar en en tren (sólo hay que viajar una hora en colectivo). El recorrido es por la costa con el mar de costado. Tangalle es un lugar increíble, una de esas playas que cuando uno cierra los ojos queriendo acordarse de un lugar tranquilo se le viene a la mente. Estuvimos una semana, no hicimos mucho más que estar en la playa, leyendo, escribiendo y jugando en el mar. Hoy a la distancia decimos, que ganas de volver a Tangalle.

Se habrán dado cuenta que Tangalle fue nuestro lugar favorito, por algo le dedicamos poco más de «Una semana en Tangale«

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