Sabemos que no podemos no escribir sobre el Taj Mahal y todo lo que representa. Sabemos que es uno de los emblemas de India, cómo sí fuera lo único que el país ofrece para los tours armados de 15 días (además de basura, vacas y gente pobre en la calle). Sabemos que India es un país controvertido, que hay que tenerle paciencia y que ofrece mucho más de lo  que se cree. En estos 3 meses hemos visto una India hermosa y diversa.

Viajamos con el plan de conocer. De conocer lo más que podamos, decir todo sería un imposible. Y en plan de conocer llegamos a Agra y al famoso Taj Mahal. Famoso y controvertido. Hermoso y gigante, pero con una historia trágica detrás.

Así lo vimos desde afuera.

Así lo vimos desde afuera.

Sabemos que el Taj Mahal suele ser un punto complejo en la vida de cualquier viajero que visita India. Forma un nuevo capítulo de la lucha Viajeros vs Turistas. Como si ser viajero sería conocer lugares poco populares, estar mucho tiempo en cada destino, conocer e interactuar con gente local y mantener un presupuesto de lo más escueto. Por el otro lado tenemos a los turistas: tours armados, visitas relámpago a cada destino, millones de fotos, contingentes de japoneses, un presupuesto mucho más holgado. Para aquellos que dicen llamarse viajeros el Taj Mahal escapa el itinerario, como si fuera una turisteada. Además excede el presupuesto mochilero (la entrada esta 750 Rupias = 13 u$s). Los viajeros buscan diferenciarse y para muchos es un insulto que los denominen turistas. Y por no caer en la simpleza de visitar los lugares más populares muchos terminan por perderse una maravilla del mundo, cómo el Taj Mahal.

Es verdad  que los lugares turísticos son más caros, las ciudades se acomodan y transforman en torno a la atracción y la gente se dedica a hacer de eso un negocio. Pero sin lugar a dudas pensamos en venir a visitarlo, preparándonos para el ambiente que nos iba a rodear. Estábamos en India, estábamos cerca, teníamos la posibilidad ¿Por qué no venir?

Ya habíamos recorrido durante algunos días la ciudad y era el momento de entrar a la majestuosa construcción. Nos levantamos bien temprano (4:30 AM) por 3 motivos principales: ver le amanecer en el Taj Mahal, recorrerlo sin tanta gente, y evitar el calor. Es insoportable, el verano indio en esta parte es muy caluroso.

Llegamos a la misma hora que los primeros rayos del sol. Teníamos que comprar las entradas y pasar los controles de seguridad. Sabíamos lo que íbamos a ver, lo habíamos visto miles de veces en fotos y videos, pero el simple hecho de estar cerca, hacía que nuestra ansiedad aumente a cada paso.

Una vez adentro del complejo una nueva arcada se interpone en nuestro camino. A paso rápido la cruzamos. Y allí estaba, majestuoso y solemne. Inmenso y con un blanco resplandeciente. Tardamos 3 meses en venir a conocerlo y sí que valió la pena. Los dos teníamos los ojos bien abiertos a pesar del sueño. No podíamos dejar de mirarlo. Es una belleza que atrapa y cautiva. Es mucho más impresionante de lo que se ve en las fotos. Recién al tenerlo en frente nos dimos cuenta de su inmensidad.

Así de reflejado e imponente

Así de reflejado e imponente

Describir el Taj Mahal no es nada fácil. ¿Cómo poner en palabras todo lo que el lugar simboliza? Pero vayamos de a poco.

Todo vimos alguna vez alguna foto o postal del monumento de mármol blanco, pero ¿Qué sabemos de él? Es un mausoleo, una tumba. Está a orillas del río Yamuna, un afluente del Ganges, también considerado como un río sagrado.

El Taj Mahal fue construido en medio del dolor y tragedia de una muerte, habla del amor y de la vida. Habla del derroche y de la locura. Intenta reflejar el paraíso en la tierra. Se encuentra envuelto en misterios y preguntas de las cuales no tenemos respuestas.

Fue construido por el emperador musulmán Sha Jahan de la dinastía mogola. Su bella esposa, Mumtaz Mahal falleció al dar a luz a su hijo número 14. Mumtaz no era la única esposa del emperador, pero si su favorita, de allí su nombre que significa “la elegida del palacio”. La muerte enloqueció al emperador, no solo se declaró en duelo sino que dedicó su vida a construir la tumba de su difunta esposa. Y eso es el Taj Mahal, una tumba. Pero no cualquier tumba, su construcción tardó 20 años y requirió de las manos de unos 20.000 obreros. Para su realización hicieron traer planchas macizas de mármol blanco y cualquier cantidad de piedras semipreciosas de casi toda Asia.

Los detalles arquitectónicos

Los detalles arquitectónicos

Cuenta la leyenda que una vez finalizado el mausoleo el emperador mandó cortar todas las manos y quemar todos los ojos de los arquitectos que intervinieron en la construcción cuestión de que nunca se repitiera tamaña obra de arte. Ante el derroche de dinero que llevó a cabo la construcción del Taj Mahal uno de los hijos del emperador decide arrestarlo a fin de conservar el patrimonio del imperio. El flameante emperador pasó sus últimos días encerrado en una torre en el Agra Fort a unos 2 km de Taj Mahal. Cuentan por ahí que el emperador tenía planeado construir una réplica del mausoleo en mármol negro para que descansen sus propios restos, pero una vez prisionero fue imposible tal construcción.

El arrogante emperador intentó recrear el paraíso en la tierra. Para ello se inspiró en la arquitectura persa e india y en los párrafos del Corán. Algunos están relatados en las paredes de mármol. Estas inscripciones hablan más que nada del día del juicio final y de la recompensa que nos espera en el paraíso. Los jardines, los canteros de flores y los canales de agua buscan la perfección. Todo está perfectamente calculado y todo tiene una razón simétrica de ser. Finalmente su amada descansa en paz.

Enumerar la cantidad de detalles arquitectónicos del complejo no tendría sentido y tampoco nosotros estamos capacitados para hacerlo, pero lo que si podemos trasmitir son nuestras sensaciones al estar ahí adentro. Ambos quedamos fascinados, boquiabiertos. Ambos nos preguntamos sobre el amor y sobre sus extremos. La belleza del lugar intenta opacar la crueldad de la muerte.

Desde alguna de las vistas laterales.

Desde alguna de las vistas laterales.

El Taj Mahal también nos llevó a preguntarnos por la naturaleza humana, por su arrogancia y su sed de tener y ser más. ¿A costa de que se construyó el Taj Mahal? ¿Cuántos obreros dejaron sus vidas en el desenfreno de la construcción? Siempre, detrás de la perfección de edificios, monumentos o ciudades, hay un látigo y hay esclavos. Son las reglas de juego. Alguien manda, muchos obedecen. El Taj Mahal no es la excepción ¿Qué habrán pensado esos 20.000 obreros esclavos, flacos, mal alimentados al ver sus últimas energías irse a costa del capricho de un emperador arrogante?

El Taj Mahal busca marca una diferencia, busca ser distinto. Busca ser imponente. Busca estremecer a dioses y reyes (ya hoy muertos y olvidados.) Lo logró, y hoy mismo lo sigue logrando. Imposible no asombrase y no alabarlo. Imposible pasarlo por alto.

Con el sol un poco más alto

Con el sol un poco más alto

Varios siglos después sigue estremeciendo a muchos. Y hoy, no son los obreros los que dejan su vida en la construcción pero sí lo son los habitantes de Agra. Ya hemos dado nuestra impresión de la ciudad, pero podemos agregar que Agra solía ser una ciudad industrial y fabril. Y por culpa de la erosión que causa la polución en el mármol blanco todas las fábricas debieron cerrar. Lo importante es preservar el monumento (y el ingreso que genera).

El Taj Mahal, controvertido personaje, nos cuestionó. Nos asombró y nos enamoró, y luego de ir procesando todo la información que nos brindó, caímos en la cuenta de que habla de nuestra naturaleza humana. La belleza y la majestuosidad a causa del sufrimiento de 20.000 esclavos infelices.

Nuestra última mirada desde el Agra Fort

Nuestra última mirada desde el Agra Fort