Los ciclos existen. Empieza, lo que podríamos llamar, “la última etapa” de este viaje.

Udaipur - India

Llegamos al Rajasthan. Tierra de reyes y maharajas, desiertos colmados de fuertes y palacios inmensos del imperio Mewar. Turbantes, grandes bigotes, saris de colores, palanquines, citaras, decenas de concubinas, tronos de oro, aceites, juegos de polo, tigres blancos, camellos y elefantes de la realeza. Cómo trasmitir esa infinitud de texturas y colores que evoca este lugar. Llegamos a esa India del imaginario colectivo efecto de «Aladdín» y de «Las mil y una noches«. India rica, lujosa y lujuriosa. De emperadores despóticos y antojadizos. Una India caprichosa. Una India turística y un poco más rica que el resto del país.

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Y llegamos al comienzo del fin de viaje. Acá donde todo termina fue donde todo debía haber empezado. Rajasthan iba a ser nuestra primer parada en India y el calor más el destino, hicieron que fuese la última ¿Curioso, no?

De la pobreza que carcome pasamos a los palacios que vislumbran con solo una noche en tren en el medio. ¡Con que rapidez lo nuevo anula lo viejo!

Udaipur - India

Vista de Udaipur

Udaipur es la ciudad de los lagos y, según muchos, la más romántica de toda India. Callejuelas de colores, arcadas por doquier, arquitectura épica, vacas, dibujos de guerreros y elefantes en todas las paredes y un palacio que hace doler el cuello de tanto mirar hacia arriba.

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Lago Pichola

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Rincón del palacio

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Puertas

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Templo Jagdish Mandir

En esta región nos encontramos con muchos turistas que recién comienzan su viaje por India, y un tema común de debate es que tan “bueno” está el país. Si te gusta o no, si lo amás o lo odiás. No existe un patrón que a ciencia cierta determine que clase de persona va con que país, pero si de algo estamos seguros, es de que si en India viajás apurado, no te va a gustar.

Cada uno planifica y arma sus vacaciones de acuerdo a su plata y a su tiempo. Pero en India debería haber una restricción a la cantidad de horas de tren por semana. Viajar es lo que más cansa, y hay gente que con tal de conocer-lo-mas-posible-en-la-menor-cantidad-de-tiempo pasa mas horas en los trenes (o en autos) que en los lugares. Nuestra recomendación es simple, si no tienen mucho tiempo no armen planes maratónicos. Concéntrense en una región y descubran India caminando por la calle, no desde una ventanilla.

Udaipur - India

Sari secandose

Volviendo a Udaipur, sorprende la cantidad de graffitis que hay en las calles: Camellos, elefantes, princesas y ellos, los Rajputs, los representantes de la casta guerrera. Como si las paredes siquieran evocando a quienes supieron desfilar por sus calles. El lago Pichola, capricho de un emperador, también sorprende sobre todo con sus palacetes flotando en el medio y famosos por ser escenario de clásicas peliculas. Los símbolos e iconos son únicos y aunque uno se resista es muy fácil imaginarse con ropa imperial caminando por los pasillos del palacio. Sobretodo, vamos a confesar, cuándo uno entra por la puerta de atrás.

Udaipur - India

Rajput y elefante

Es una ciudad caminable y amable con el turista. Alrededor del templo principal (Jagdish Mandir) se despliegan cientos de negocios de souvenirs, hoteles y restaurants con comida italiana. Pero también hay chai (te con leche) y thali (comida típica india). Es como si la ciudad mantiene un equilibrio entre el turismo y lo local. Con un puente fotogénico, pero también con ghats para bañarse y lavar ropa.

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Desde el otro lado del río

Udaipur - India

Udaipur inaugura nuestro Rajasthan, nuestra “Tierra de reyes”. Por algo nuestra primer región terminó siendo la última. Como si India nos hubiese enseñado a vivirla en cámara lenta. Como si nos hubiese desviado por casi 8 meses de su tesoro más preciado. Nos obligó a darnos un respiro, a entender un poco más su historias, sus religiones y sus conflictos. Nos permitió notar esa diferencia entre los que tienen tan poco y los palacios que desbordan mármol.

A Rajasthan lo saquearon también. Solo quedan los relatos sobre la vida y los gustos de algunos de los gobernantes más excéntricos y fantásticos de la historia. Hoy quedan fábulas, cuadros, vicios y virtudes. Hoy los palacios están vacíos pero la ilusión ayuda a llenar de vida y color cada rincón de esta parte de India que todos imaginamos. Nuestro mundo sigue sediento de exotismo y fascinación. ¡Welcome to the magnific Rajhastan!