El destino hizo que asistamos a un casamiento en India. Aquí les contamos nuestras vivencias y lo que sabemos de lo que nos dijeron de cómo funcionan aquí los casamientos. Podrán leerlo todo junto o separado, ustedes eligen.

Verán que faltan fotos. No era nuestro plan asistir a un casamiento y salimos a cenar con la poca batería que nos quedó tras visitar el Taj Mahal.

Lo que vimos (o como vivimos el casamiento)

 Esa tarde hacía muchísimo calor, y el cansancio se sentía porque esa mañana nos levantamos 4:30 para ver el amanecer en el Taj Mahal. El ventilador apenas podía dar vueltas, y el poco aire que tiraban era caliente. Las moscas revoloteaban como si el calor las estimulase.

De repente empezamos a escuchar ruidos de tambores. Gran barullo venía de la calle. Empleamos nuestras pocas fuerzas las para salir y ver qué pasaba. Vimos a un hombre montado a caballo y vestido con ropas lujosas y un turbante distintivo. Iba rodeado de varias personas. Todas festejando y todas vestidas con sus mejores ropas. No faltaban los chicos. La gente se asomaba a la calle a saludar. Los auto tocaban bocina (¿Cuándo no?). Y adelante iba la banda musical abriéndole camino por medio de la calle.

El chico que trabajaba en el Guest House nos dijo que se trataba de un casamiento y el que iba montado a caballo era el novio. Los que los acompañaban eran familiares y amigos. Y se dirigían al lugar donde se iba a realizar la ceremonia.

Así vimos pasar la caravana y volvimos a nuestra posición de calor agobiante, los 2 postrados abajo del ventilador. Nos pusimos a charlar sobre las ganas que teníamos que nos inviten a un casamiento hindú. Siempre está presente la idea de meternos todavía más en la cultura local. Si bien la gente es muy abierta y nos invita a la casa, necesitamos un paso más. Necesitamos vivenciar un día como un indio. Desde la mañana y los rezos, los desayunos diferentes, los trabajos, las tareas de la casa, la relación en el barrio, etc. Si bien hace 3 meses que vivimos en la India, de alguna manera vivimos en partecitas. Nunca estuvimos más de 20 días en una misma ciudad. Y para meterte de lleno necesitas más. Necesitas vivir en ese lugar.

Pero volviendo al tema del casamiento, nos atraía primero por una cuestión de rareza y diferencia con el nuestro, y segundo porque es un evento social importante para ellos. Se juegan las relaciones de las familias. Que los matrimonios arreglados, que tal vez no se conocen, que la dote, que la chica deja de vivir con su casa materna y se va a vivir a la casa del marido, donde también viven sus padres, hermanos, primos y sobrinos.

Con esas inquietudes salimos a cenar. Como si no hubiéramos previsto el destino de la noche salimos en ojotas y la transpiración de todo el día a cuestas. No fueron más que 50 metros los que nos hicieron notar que el “gran evento” se celebraba a la vuelta de nuestra habitación.

Como quien acelera el paso, casi marchando pero sin trotar, nos apuramos para ver que acontecía esa tarde de calor en Agra. Desde la vereda de enfrente vemos al mismo novio con ropas lujosas parado sobre un pequeño pedestal rodeado de personas y músicos. Se acerca una señora, su madre quizá, y comienza a recitar unas palabras mientras lo rodea. Al mismo tiempo que agita unos sahumerios. Muchas cámaras y celulares captaban el momento. Sigilosos nos vamos acercando hasta quedar a unos pocos metros de distancia del novio. Terminado el pequeño ritual de saludo en la calle, el novio y los invitados proceden a entrar a lo que sería el salón al aire libre. Nosotros todavía seguíamos dudando si sacar o no la cámara de fotos. Los invitados seguían entrando pero ahora nos hacían señas de que entremos nosotros también. Nos miramos, casi riéndonos, y sin dudarlo fuimos para adentro.

Una vez adentro del salón, ya como invitados oficiales al casamiento (el novio también nos había hecho gestos para que entremos) se acerca el hermano del novio. Él vivía en Calcuta, hablaba unas palabras en español y era un gran seguidor del futbol argentino. Hablando de Messi y Maradora, nos presenta a su familia y nos invita a sentirnos libres y cómodos, a comer y beber todo lo que quisiéramos y a hacerle todas las preguntas necesarias. Nos avisa, también, que la novia llegaría en unas dos horas y que a medianoche sería la ceremonia nupcial.

De a partir de ahí la tarde/noche no fue la misma para nosotros. ¡Estábamos en medio de un casamiento hindú! Y no nos habíamos colados, éramos invitados. También sabíamos que no íbamos a pasar desapercibidos. Todos nos miraban fijo no solo porque nuestras vestimentas no eran las adecuadas, sino también porque los indios en general son muy cholulos, y les encanta hablar y sacarse fotos con extranjeros. En la fiesta la gente se acercaba primero a saludar al novio (la novia todavía no había llegado) y después a nosotros.

Los mozos de la noche

Los mozos de la noche

Algunos de los pequeños invitados:

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La comida merece un párrafo aparte. Había carpas alrededor, como de feria, cada una con una comida distinta. Algunas dulces, otras saladas. También había fruta. Pero no había ni una sola gota de alcohol. Las comidas eran de lo más variadas, algunas las habíamos probado pero otras eran totalmente nuevas para nosotros o quizá las habíamos visto y no nos animábamos a desgustarla.

Hojas de Betel con vaya a saber uno que acompañamiento

Hojas de Betel con vaya a saber uno que acompañamiento

La gente nos perseguía por todo el salón para traernos comida. En ciertos momentos teníamos 3 o 4 diferentes platos de comida en la mano (que nos habían traído distintas personas). Hacíamos malabares para que no se caigan al piso. Pero sin embargo seguían trayéndonos más, estábamos llenos, pero no queríamos ser descorteces. Comimos helado de mango, con una porción de frutas y unas bolas de papa con salsa más un vaso de gaseosa, todo junto y a la vez. La gente nos saludaba y acto seguido nos preguntaban si habíamos comido, y aunque decíamos que sí, que estábamos llenos, algo nos traían o mandaban traer. Hasta los mozos estaban avisados de que debían estar atentos a que no se nos acaben las bebidas. Además de las carpa con los distintos puestos de comidas había un espacio de mesas y sillas. No eran las famosas mesas asignadas a las que estábamos acostumbrados, sino que eran mesas largas para unas 20 o 30 personas. La gente se iba sentando por tandas y les servían lo que sería el plato principal. Todo lo que nosotros habíamos comido eran solo las entradas o los postres.

Las mesas principales

Las mesas principales

Tras deambular entre mesas, invitados y platos de comida nos dimos cuenta que la gente a medida que iba comiendo se iban acercando al podio donde se realizaría la ceremonia. Una vez en ese sector no nos ofrecieron más comida. Allí descansaban los músicos.

Momento relax

Momento relax

Seguíamos haciendo sociales cuándo vemos que los músicos se van hacia la puerta del predio. Estaba por entrar la novia. Ahora los cholulos éramos nosotros. Cámara en mano y con música de fondo la novia entró al salón escoltada por dos mujeres más y unos niños (quizás sus hermanas y sobrinos). El brillo de su rostro y de su ropa encandilaba. Tenía puesto un hermoso sari (ropa típica para las mujeres en India) todo bordado a mano, muchos anillos, pulseras y los típicos dibujos de henna en sus manos y pies. Nosotros parecíamos embobados mirándola. Y ella, se sonreía por dentro, miraba de reojo, se notaba que estaba nerviosa, que todas nuestras miradas la incomodaban. Nosotros seguíamos atentos a ella y a la situación. La mirábamos y pensábamos que pasaría por su cabeza ¿Tendría ganas de casarse?

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Caminando con ella y los músicos nos acercamos al podio donde la esperaba el novio (que parecía doblarla en edad). Se saludan y se colocan mutuamente unos collares con flores naturales como símbolo de aceptación mutua. Luego se sientan en un sillón que hasta ese momento había sido el escenario de juego de todos los niños de la fiesta. Así permanecerán por horas mientras todos los invitados de la fiesta pasamos uno por uno a sacarnos una foto con ellos.

Serían las diez de la noche y todo seguía igual, la gente comía y los novios sonreían para las fotos. Nosotros seguíamos haciendo sociales. Los sobrinos del novio (tres hermanos de nuestra edad) fueron nuestros cómplices en la fiesta, con ellos charlamos y les hicimos esas preguntas que teníamos en mente (sobre India, sobre el casamiento, sobre la religión). Pero estábamos cansados. Ese día nos habíamos levantado a las 4:30 para ver el amanecer en el Taj Mahal. El tiempo pasaba y falta más de una hora para la ceremonia. La gente comenzaba a irse. Nosotros también, al día siguiente teníamos tren temprano en la mañana.

Los novios saludan en el atrio

Los novios saludan en el atrio

Lo que nos contaron

El sistema indio de casamientos comienza, por lo general, cuando una chica cumple 18 (en la antigüedad era a los 3 o 4 años). La familia es la encargada de buscarle novio. La búsqueda se centra en un joven un poco más grande que ella, pero de la misma religión y casta. Que tenga buenos estudios y un buen ingreso.

Como la tarea no es sencilla, los familiares y amigos ayudan a la búsqueda. No es raro encontrar anuncios en los diarios donde la familia publique a la  candidata. Aunque suene más burocrático que amoroso así es el proceso. Por eso es muy común que se casen personas que apenas se vieron en su vida. Pero de a poco va cambiando. Si bien no está bien visto que un o una joven tenga novia/o,  en las grandes ciudades los padres aceptan que los mismos chicos le comuniquen con quien les gustaría casarse. Pero siempre está en juego la aprobación familiar y estas son las excepciones más que las reglas de juego.

La pareja con los padres de la novia.

La pareja con los padres de la novia.

Esto del matrimonio arreglado que tan retrogrado parece no queda acá. En el proceso de búsqueda de consorte los padres de la mujer deben aclarar cuál es el dote (suma de dinero, alhajas o tierras) que ofrecen. Si el valor es muy inferior correr en el riesgo de que nadie acepte a su hija, y una hija soltera es una humillación. Para una familia de clase media-baja el mínimo de dote considerado es de unas 10.000 Rupias (166 u$s). Hoy el dote esta prohíbido por ley pero socialmente sigue vigente. Además del dote la familia de la novia debe hacerse cargo de los gastos de la boda.

El problema para la familia no termina una vez encontrado un candidato, ahora deben dirigirse a un astrólogo para que verifique que sus cartas natales son compatibles. Al mejor estilo Roberto Galán el astrologo dirá si habrá futura pareja o no. También determinará la fecha y la hora que debe realizarse la ceremonia. La aprobación del astrologo es crucial ya que si hay compatibilidad se generará el amor en la pareja. Esto explica porque la tasa de divorcio en India es tan baja, solo el 1,1% de las parejas se divorcia. ¿O quizá tendrá que ver con los pocos derechos de la mujer en esta sociedad?

En fin, en caso de ser un matrimonio arreglado, en el mejor de los casos la pareja puede verse 2 0 3 veces a modo de encuentros sociales para conocerse. Sino, se conocerán el día de la boda. En el caso del casamiento del cual participamos nos dijeron que no era un matrimonio arreglado pero si con consentimiento familiar.

Si el dote, la casta y las cartas natales son compatibles se pasa a la celebración de la boda. Que como dijimos corre por cuenta de la familia de la novia. La boda suele ser un pomposo festejo con comida en abundancia. Es habitual que se invite a un sacerdote o brahman para que oficie la ceremonia de unión. El casamiento también implica que la mujer pase a ser parte de la familia del novio de ahora en más. Ya hemos hablado de la difícil situación de la mujer como patrimonio de la familia del marido cuando este muere (las viudas de Vrindavan).

Volviendo a la ceremonia  de unión esta es solo un momento entre los varios días de festejo. El momento más importante de la ceremonia es cuando la futura pareja realiza sus votos manteniendo una suerte de dialogo donde se prometen cuidado y respeto a la vez que realizan 7 vueltas alrededor de pequeños montículos de fuego. A la vez los padres de los novios oran. Todos estos rituales se realizan cuándo la mayoría de los invitados se han retirado. La familia de la novia realiza una última ofrenda donde entrega finalmente a su hija a la vez que une las manos de la pareja.

El podio donde se celebra la unión

El podio donde se celebra la unión

Ahora sí, la mujer ha dejado de pertenecer a su familia que la vio crecer. Nunca más podrá volver a casa de sus padres. La pareja y los padres del novio se marchan en carruaje a la vez que se tiran fuegos artificiales para festejar la unión. Tras otro pequeño ritual los novios finalmente podrán descansar, comer  y estar tranquilos en su noche de bodas.

La celebración de una boda puede durar unos dos o tres días y suelen ser divertidas para todos, salvo los novios que se las pasan de ritual en ritual.

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Tanto los novios como nosotros todos terminamos ese día cansados pero sabiendo que era un día único y especial por distintos motivos.