Sarcasmo = MODO ON

”Vang Vieng son de esos lugares donde siempre quisimos ir. Alcohol, joda, muchos turistas del primer mundo, no hay posibilidad de aburrirse. Lo comprobamos cuando alquilamos un gomón con forma de rueda y nos fuimos emborrachando en cada lugar que podíamos rodeados de cien gringos más. Cuando estábamos ebrios hasta la médula nos dejamos llevar por el río hasta la ciudad. Una vez que llegamos nos pusimos de pie como pudimos, dejamos el bote tirado (total el depósito son unos pocos dólares) y en cuero y en bikini caminamos hasta la ciudad. Nos importa muy poco que haya carteles pidiendo que la gente se comporte y vista adecuadamente. ¿Nunca vieron una persona en cuero? Que se curtan. Estamos en la era de la globalización, todos tienen que ser como nosotros. Ah, de paso nos compramos la remera que dice “Tubing in Vang Vieng”.

Sarcasmo = MODO OFF

Siphan se sorprende de vernos llegar con las mochilas. Se ve que hace mucho tiempo ningún turista visitaba su hotel. El guest house esta muy bien. Pequeños bungalows, con baño privado y ducha caliente. Además café y bananas para el desayuno. Siphan vive con su mujer. Su casa es una típica casa laosiana: una sola habitación muy grande que hace de dormitorio, comer y sala de estar. La cocina está afuera. Siphan se dedica a su granja. Tiene gallina y unas cuántas parcelas de tierra. Su campo sería mucho más grande de lo que es, sino no hubieran puesto una carretera que pase por el medio. Pero esta bien, con esa indemnización puedo hacer el guest house.

Él no entiende como los turistas no van; Y eso que su guest house tiene salida al río. Pero no, los turistas no van. Todos se quedan en el centro, en el “quilombo” como decimos en Argentina. Nosotros somos la excepción (Una más y van…).

La calle de nuestro guest house

La calle de nuestro guest house

Su guest house es nuestro remanso, podemos pasar horas leyendo y sin ningún ruidos más que alguna gallina con el reloj cambiado. Pero para comer nos toca ir al centro. Bienvenidos al quilombo. Yanquis en musculosa y gorra para atrás, chicas caminando en bikini por la calle y una mina borracha anunciando un 2 x 1 en cervezas. Los laosianos no se quedan atrás. No pierden la oportunidad de tomar ventajas con el vuelto o mirar de más a una señorita que camina semidesnuda por la calle.

Pensamos darle una oportunidad a la naturaleza. En general, no suele fallar. Al día siguiente vamos a una cueva a unos 7 km. Decidimos hacerlo caminando, para poder ir hablando y viendo los detalles. El camino a la cueva cruza granjas y casas de familia. Los niños salen corriendo hacia nosotros, no les dan la manos para saludarnos. Nos piden fotos. Y una vez más: “Money, photo, money”. Les hacemos algún chiste y nos vamos. A los metros una señora nos llama a gritos. No hace el esfuerzo por ser simpática, solo nos quiere vender una cerveza o una Coca-cola. Siphan si es simpático, quizá por eso no entiende como los turistas no van a su guest house. Seguimos caminando a las cascados. Ahora venden pashminas, pero hace 40°C. Y así, 7 kilómetros. Las esperanza de un lugar a nuestro estilo van en picada. Llegamos y encontramos un río con mesas y hamacas y cerveza para todos (y todas).

Unos metros sobre el río pende una rama. Y sobre la rama se montó un espectáculo. Quién hacía la mejor pirueta para entrar al agua. Mortales, mortales para atrás, de cabeza, parejas, de panza, o cualquier forma que resultase exitosa para llamar la atención de los presentes. Como si hubiese un jurado y la cantidad de “oohhh” determinara el ganador. El ser humano le tiene una muy alta estima a su individualidad, se tiene que sentirse diferente a los demás. Incluso a veces mejor. ¿Para qué? Sólo para engañarse un rato. Mañana se levanta, se toma un micro y en el nuevo destino tendrá que demostrar nuevas habilidades para atraer atención. !Pobre de él el día que no lo logre! Sentirá un vacío enorme en su cama a la hora de dormir.

Camino a la cueva, estos dos nenitos nos pararon al grito de "money, money"

Camino a la cueva, estos dos nenitos nos pararon al grito de “money, money”

El agua turquesa del río, muy cerca de la cueva

El agua turquesa del río, muy cerca de la cueva

Celebramos que cada uno decide como hacer su viaje, como pasar sus días y de que forma buscar lo que quiere. Pero debemos apostar a un turismo responsable. Un turismo invisible, que pase desapercibido con el paisaje. Que intente camuflarse. Que intente respetar.

Atardecer

Atardecer

Nenes yendo a la escuela

Nenes yendo a la escuela

Pero no, así somos. Llegamos a los lugares, los destrozamos y nos vamos. Mañana vendrá algún otro que se indigne y escriba sobre esto. También se va a ir. Y así va a seguir la historia. Mientras Siphan se pregunta porque los turistas no llegan a su guest house. Y eso que su guest house tiene salida al río.

Cosechando

Cosechando