Nos vamos de viaje. Viaje largo de nuevo. Y no sabemos por dónde empezar a escribir (contar). Llegamos a Buenos Aires con la intención de irnos pronto pero ese pronto se alargo. Buenos Aires tiene una sutil comodidad arrabalera que nos cuesta dejar y a la cuál volvimos a acostumbrarnos.

Y eso un poco asusta. Es volver a cambiar el paradigma, la ropa, la atención, el idioma y todos esos detalles que hacen a nuestros días de viaje.

No nos gusta hablar de zona de confort pero creemos que el ser humano se adapta muy fácil a su entorno y cualquier elemento que se presente como ajeno al mismo llena de terror. Y ese miedo es el que no nos deja salir de nuestra comodidad y que nos presenta el afuera (y a quienes habitan ese afuera) como lugares/seres peligrosos.

El plan era viajar por Argentina, a dedo y con mate. Después volamos más lejos e incluimos a Paraguay en el trayecto. Ese era un viaje que teníamos postergado. Argentina fue nuestro primer proyecto de viaje, pero después India apareció en el medio. Ahora Argentina recuperaba su lugar, pero apareció Rusia.

Y cómo hace unos años decidimos (de la nada) irnos a India, hoy decidimos Rusia. En ese aspecto tratamos de dejar que el camino nos lleve. Creemos que el mapa es el que nos va llamando y va armando nuestro itinerario alrededor del mundo.

Rusia -1

¿Porqué Rusia? Aún no está del todo claro. La intención es recorrer los 15 países de la ex – URSS buscando los resabios de uno de los imperios mas grandes (¿La tercera Roma?) Procurando aprender de aquel pasado donde el estado tuvo un rol benefactor y sanguinario al mismo tiempo.

El viaje también incluye algunas zonas aledañas cómo los perdidos caminos del Cáucaso o de la misteriosa Europa del este.

La espera terminó y tenemos pasajes. A fines de mayo volamos a Hungría. Ahora que tenemos fecha y que el viaje se torna una posibilidad “real” surgen las dudas. ¿Será un plan muy ambicioso? ¿Qué buscamos? ¿Y si la plata no alcanza?

Tenemos más ansiedad e incertidumbres que en el viaje anterior ¿Por qué?

El viaje nos encuentra en un momento de transición respecto a la escritura y el blog. Dudamos de publicar el viaje o no ¿Vale la pena hacerlo público? Ustedes, los lectores son nuestros confidentes. Pero, ¿acaso ya no fue todo contado alguna vez? ¿Existe una manera objetiva de hacerlo?

Tampoco sabemos qué queremos contar de este viaje. Si es que optamos por la escritura ¿Qué lugar vamos a ocupar nosotros en nuestras crónicas? ¿Será un diario autobiográfico abierto, nosotros seremos meros actores o, quizá, personajes más en el entramado del relato? Nuestra intención es hablar sobre los otros. Construir su historia a través del paso del tiempo. Contar sobre una época y sus desenlaces posibles.

Estamos a 60 días de viajar pero las dudas son las que comandan nuestros días. ¿Volvemos a ser los de antes?

Tenemos una necesidad propia de viajar lento, de perdernos en los detalles, de desconectarnos del mundo virtual y de la necesidad de hacer todo masivo y público. Queremos aprender, leer, y escribir. Mucho. Queremos volver a ser esos dos con pelo largo, barba y las sandalias con polvo después de haber caminado todo el día. Queremos recuperar esa libertad que nosotros alcanzamos viajando. Queremos ser.