Cada tren es el comienzo de una nueva historia. En nuestro viaje por India es una rutina. Ir a la estación. Buscar un lugar “cómodo” para esperar el tren. Charlar con la gente. Subir al tren (mientras vemos como suben cabras y cajones funerarios entre otras cosas). Charlar con la gente del vagón. Comer lo que te convidan. Dormir. Levantarse. Tomar un chai. Llegar.

Mumbai - India - Tren

Hemos de ser sinceros, no estábamos seguros de querer ir a Mumbai. Por un lado, es la ex Bombai, como no íbamos a recorrer sus calles; Llenas de edificios históricos. Las mismas donde transcurrieron la mayor cantidad de libros que leímos sobre el país y, también, donde están los estudios de filmación de Bollywood (industria  cinematográfica india que mueve millones. Además, es la más grande de Asia).

Pero por otro lado, es la ciudad más grande de India, millones de personas se aglomeran en sus cercanías. No teníamos ganas de repetir el caos de Delhi, ni el ruido, ni las estafas, ni la mugre de Calcuta. Las grandes ciudades muchas veces esconden lo peor de las sociedades.

A pesar de todas estas dudas, fuimos. Sumando un agravante más, llegamos a la ciudad a las 4 am. Una hora muy incómoda. Así como hubo un amanecer en Delhi, también hubo un amanecer en Mumbai. Para esta ocasión habíamos arreglado hacer couchsurfing. Nuestros anfitriones nos habían dicho que no había problema con la hora, pero, siendo domingo y para no molestarlos, decidimos ir a un horario un poco más decente.

Las estaciones de India auspician muchas veces de lugar para dormir. Mumbai no es la excepción: gente acostada en el piso, por todos lados. Caminar entre los andenes y pasillos, con la mochila al hombro y sin pisar a nadie no es tarea fácil. Nos acomodamos donde pudimos entre las personas, y mientras charlábamos y leíamos esperamos el sol como aquella campanada que dicta el inicio de las actividades. La ciudad se despierta y la vida comienza.

Como nos suele pasar seguido, en India somos objetos de miles de miradas. Todas las personas a nuestro alrededor nos señalan, dicen algo que no entendemos y muchas veces se ríen. Estamos acostumbrados a que nos pidan fotos, nos pregunten nuestros nombres y de donde somos, y hasta a veces nos piden autógrafos.

Mientras atraíamos ese mar de miradas, se nos acerca una señora a hablar. Después de las preguntas de rigor, quiere saber a donde vamos, cuando le decimos Govandi (el nombre del barrio de la pareja que nos aloja) su cara cambio. Pensamos que habíamos dicho alguna puteada, pero no. Estaba preocupada, “…ese no es lugar para turistas, es muy peligroso, ese lugar es un slum (barrio bajo). Mejor vayan a un hotel en el centro, van a estar mejor”.

La cuestión estaba planteada. ¿Ir o no ir? A los pocos minutos estábamos comprando un boleto de tren que nos llevaría a los suburbios de Mumbai.

Mumbai - India - Tren

Vagón general

Mumbai - India - Tren

Vagón de mujeres

Los suburbios eran un barrio más del conurbano bonaerense y la casa de nuestros anfitriones, un departamento muy parecido a nuestra última casa en Buenos Aires. Estábamos cómodos.

Mumbai es una gran ciudad pero los turistas están aglutinados en unas pocas cuadras. Cobala es la zona de hoteles, restaurant y edificios ingleses, legado de la colonia. Una curiosidad: El famoso arco que recibió a la Reina Victoria, fue el mismo que recibió a Gandhi y despidió a los ingleses una vez conquistada la India independiente.

Mumbai - India - Arco

Tardamos un buen rato en descubrir el motivo de nuestra “comodidad”. Tantos kilómetros, tanta diferencia horaria, tantas diferencia y estábamos, ni más ni menos, que caminando por la porteña Buenos Aires. Una estación de trenes parecía a Plaza Miserere o Constitución. Edificios viejos al mejor estilo Almagro o San Telmo.

Mumbai - India

Estación central de trenes

Mumbai - India

También estaba el “Café Leopold” una versión india del “Café Tortoni” pero sin medialunas de grasa ni partidos de truco. Un semáforo, una senda peatonal y dos argentinos tomando mate en una esquina. Una cúpula parecida a la del Congreso. Una gran plaza con una fuente de agua europea. Y ellos, los protagonistas, taxis negros y amarillos para donde mires.

Mumbai - India - Taxi

Juramos que esta foto es de Mumbai

Y así fue como Argentina reapareció en nuestros últimos días de viaje asiáticos. Argentina nos recordó que nos está esperando. Por algo será que siempre terminamos hablando de ella. Esa noche cenamos pasta casera escuchando a Piazzola de fondo. 

Si, las callecitas de Mumbai tienen ese que yo…