Viena, otra vez será

“…pero resulta que soy torpe para enterder,
como un caballo de ajedrez gastado,
salto entre las sombras, vuelvo mas piantado…”

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I.

Fue al segundo día de nuestra estancia en Viena cuándo entramos a la famosa Catedral de San Esteban. Famosa no sabemos por qué, era una iglesia grande cómo tantas otras europeas. Incluso el nombre también era repetido, en Budapest hay una Basílica que se llama igual. Se supone que es una construcción importante ya que todas las calles terminan ahí y todas las guías la recomiendan. Es el centro exacto del corazón de Viena.

Catedral de San Esteban

Catedral de San Esteban

Interior de la catedral

Interior de la catedral

Pero ahí estamos, con cara de mequetrefes pidiendo que nos devuelvan la plata. Cual típica pelea de pareja, estábamos los dos explicándole que no era ella, sino nosotros los del problema.

Hay una suerte de idealización de los viajeros con respecto a Europa y sus míticas capitales. Recorrer este continente es el sueño de muchos, cómo si ese viaje coronaría todos los demás. Incluso hay grupos (¿de autoayuda?) dónde los participantes explayan sus razones y deseos para conocer el antiguo continente.

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No podemos negar que buena parte de la historia ocurrió acá, que todos los personajes que conocemos sea de la música clásica, de la literatura, o de la ciencia tuvieron conexión con Europa. Es cómo si este hubiese sido el único origen de todo. Y eso no es ni más ni menos que el famoso eurocentrismo del que tantas veces hablamos.

Los rusos tampoco son muy queridos, igualmente tienen sus monumentos

Los rusos tampoco son muy queridos, igualmente tienen sus monumentos

Nosotros veníamos viajando por Europa del este, que por algo se la diferencia de la Europa occidental. Europa del este encierra todo aquello que molesta a los europeos de clase: gitanos, judíos, musulmanes, inmigrantes, basura, corrupción, etc. Son los sudacas de Europa.

Viena, en cambio, es imperial, imponente y aburrida. Al menos para nosotros, que no contábamos con demasiado presupuesto para meternos en todos lo museos y galerías de arte como hubiésemos querido.

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II.

Tampoco nos alcanzaba para entrar a todas las habitaciones de Sissi emperatriz. Vimos muchísimos palacios de la época imperial, casa de verano que ella mandó construirse, palacio de no sé que cosa de los Habsburgo, galerías de Klimt, la opera, concierto de Mozart, todo era apabullante y soberbio. Quedábamos chiquitos ante tamañas construcciones. Pero lo nuestro era siempre de afuera.

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Jardines del Palacio Belvedere

Igualmente, en el palacio de Sissi fue dónde más cómodos nos sentimos. Por suerte, los jardines estaban abiertos al público general y no hacia falta tener euros para contemplar una de las mejores vistas de Viena.

El Palacio de verano de Sissi

El Palacio de verano de Sissi

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Durante ese rato nos amigamos un poco con ella, pero el resto del tiempo éramos dos indiferentes caminando entre tanto ajetreo citadino.

Incluso la avenida Ringstrasse, que tan espectacular dicen que es, no nos pareció mucho más que Av. de Mayo pero con carteleras alemanas.

¿Digame usted si hay diferencias?

¿Digame usted si hay diferencias?

En Viena nos sentimos incómodos. No sé si por los austríacos, si por no encontrar nada para hacer, si por aburrirnos de caminar siempre por las mismas calles o por esa sobre dosis de europeización dónde nosotros no encajábamos. Llegamos a Viena un poco empujamos por la casa de Freud y por que nos quedaba de paso. ¿Fueron razones válidas?

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III.

– Du weißt, dass Mozart hatte eine arbeit mit dem Titel “Leck mich im Arsch”?

– Keine anung. Increible, no?

Mozart, merece estar acá.

Mozart, merece estar acá.

Es extraño que nuestro rasgos se condicionan perfectamente con aquellos. Muchos nos hablaban en alemán o nos daban por europeos naturalmente pero no dejábamos de sentirnos incómodos.

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No sabemos que pasó con Viena. Si fue ella, si fuimos nosotros, o si algo del famoso síndrome de París nos jugó en contra. Por Síndrome de Paris se entiende esa carga de expectativas que los viajeros hacen con respecto a ciertas ciudades/países, y al llegar se encuentran con que no era tan así cayendo en cierta desilusión. El caso más común es con la mítica París. La cuestión se empezó a tomar más en serio cuándo muchos asiáticos se deprimían fuertemente al encontrarse con que su ciudad soñada no era mucho más que una ciudad, como cualquier otra, con una estructura de metal en forma de torre.

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No por estar de viaje todas las ciudades tienen que parecernos mágicas, encantadoras ni increíbles. Hay ciudades que pasan desapercibidas y que con el tiempo van desapareciendo de la memoria. Viena fue, para nosotros, una parada más en el camino y no mucho más. Aunque pesando bien, fue divertido. Está bueno ser el sapo de otro pozo de vez en cuando.

Pero quizá estamos equivocados y ustedes tienen una opinión distinta sobre Viena, por lo cual, será cuestión de que ustedes nos cuenten a nosotros de que va la ciudad.

Extra:
  • En Viena se encuentra uno de los más antiguos parques de diversiones. Dicen que las vistas son muy lindas.

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  • Los panchos versión vienesa son muy interesantes.

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Info útil

* Alojamiento: El Hostel Ruthensteiner está muy bien ubicado y se parece más a un hostel sudamericano que europeo. Una casa grande con jardines y habitaciones diseñadas. A nosotros nos gustó mucho.

* El centro es caminable. Pero algunas cosas quedan lejos. El pase de subte vale €2,20. Las oficinas de turismo de Viena venden una tarjeta que incluye descuentos en museos y transporte gratis. Por 48 horas vale €18,90 y por 72 horas 21,90. Más info acá.

* Desde Viena es muy fácil y sencillo visitar la ciudad de Bratislava, capital de Eslovaquia. Nosotros hicimos una visita express, pueden leer nuestra crónica acá.

10 pensamientos sobre “Viena, otra vez será

  1. Macarena

    Que alivio! Leerlos es una carita a mi pena por no entenderla a Viena. Me pasó muy parecido a lo que están relatando.
    Pensé varias opciones pra aclararme y justificar porque no me había producido nada conocerla (a veces parece que es necesario buscar explicaciones que no existen pra poder justificar que hay algo de Europa que no te gustó).
    En este análisis para poder justificarme ante los Erucéntricos pensé:
    El orden de Viena me exasperó. Todo muy lindo, lujoso, limpio y ordenado… Pero no! Fue demasiado para mi tanta perfección junta.
    Ni hablar de lo carísima que es para viajar con poco presupuesto.
    A los únicos museos que fui fue al Belvedere (allí hay una hermosa colección de Klimt que me encanta) y a la casa de Freud.
    Qué alivio no sentirme sola con respecto a Viena.
    Besos y a seguir rodando!

    1. mochilasenviaje Autor del artículo

      Lo mismo decimos! Qué bueno saber que no fuimos los únicos con estas impresiones fuera de lugar!
      En general, se supone que uno tiene que gustar de los lugares que visita pero es imposible que todo nos guste y sea como nosotros pensamos.

      Abrazos Maca!

  2. aru tedesco

    Me encantó leerlos… Mucho blog de viaje y ninguno que sea tan sincero con sus apreciaciones. Me pasó lo mismo con verona y su pantomima de romeo y julieta. En fin… Cada persona tiene intereses diversos… La triada viena-praga-berlin siempre sale en el armado del VIAJE A EUROPA y a veces ni se sabe a que se va… Es el deber d ir. Yo esta vez estoy haciendo una parada en roma… Y les juro q medito el ir para esos lados o gastarme la misma plata en recorrer lugares de italia menos “famosos” pero de paisajes increibles… Saludos y buen viaje!

    1. mochilasenviaje Autor del artículo

      Tal cual, muchos vamos por que es un punto más en los itinerarios sugeridos. Grave error!
      Salir de los circuitos turísticos es lo mejor que podemos hacer mientras viajamos. Los paisajes, la gente, los precios, todo es mucho más amigable!

      Perdete por Italia, Roma va a seguir ahí, podes visitarla en cualquier momento.

      Abrazos!

  3. Roberto Fink

    Viena se resume en imperial, imponente e impersonal. Sin duda es una ciudad monumental, cuya arquitectura te deja con la boca abierta, pero al instante sentís que no vas a ir más allá de figurar en la postal por un rato. Si no hay recursos económicos, como es mi caso, siendo un amante de la historia y el arte, peor. La gente no ayuda, y semejante monumento no hace honor a la vida que uno espera encontrar allí. Mucha gente seria, haciendo negocios; otra tanta también seria, haciendo más cosas. Todo en orden, todo limpio, todo bien cuidado… y ninguna sorpresa. Viena alcanzó un nivel tan elevado que aburre, y no deja nada a la aventura. Un abrazo!

  4. María Alejandra Castro

    Hey!!

    Ya que muchas personas leen este blog he decidido meter la pata, he ido a varias ciudades de Europa y recorrido 10 de sus países (próximamente a recorrer unos tres más) y la ciudad con la que me quedaría sería Viena, tranquilo, verde e increíble.
    Qué pena que no se conectaron… pero yo, que soy de parques, agua (el Donau) y cementerios sí me sentí como en un lugar con mucha buena vibra. Fueron lugares mágicos para ir, además de poder tomar sol en el Donauinsel… y sí tuve la suerte de poder entrar a casi todos los museos (ser estudiante es una ventaja por esos lares).

    Sólo quería escribir acá, para que no todos se lleven esa impresión… tal vez será que fuí en verano (ahora conoceré a Viena en invierno)… o que el lugar donde me quedaba tenía un parque muy grande al frente, dos mini cementerios y varias viñas donde cultivan uva… Será que pasear por calles tranquilas, conocer castillos impresionantes y respirar un aire limpio con pocos contaminantes era lo que más disfrutaba…

    Para mí Viena fue una experiencia inolvidable y eso que ya conozco París (bonito, sí, pero demasiados turistas), sugiero que los que puedan se den una vuelta, tiene su encanto… o tal vez será que vengo de una ciudad demasiado ruidosa y con demasiado cemento como Lima.

    Un saludo! Que sigan los viajes y las mentes abiertas!

    1. mochilasenviaje Autor del artículo

      Hola!

      Claro que sí, cada viaje es una experiencia única (y super subjetiva). Incluso una misma ciudad puede despertarnos sentimientos distintos cuándo volvemos a visitarla.. Sin dudas tenemos que darle una segunda oportunidad a Viena, quizá algo cambia.
      Gracias por compartir tu experiencia. Abrazos!

  5. Gisela

    Sobre Viena: ¡Que terrible los comentarios de gente que 1- Inculta, 2-No puede pagar la entrada de museos, 3- No sabe nada de historia, arquitectura o arte,4-no sabe otro idioma que español,5-No se informa adecuadamente de los sitios a viajar. Les recomiendo que siempre viajen a Barcelona, cuya edificación mas antigua es de 1900, no hay museos,
    vean las obras de Gaudí para sentirse cultos y donde pueden comer lo que están acostumbrados, hablan solo español (aparte de, empedernidamente, como cabeza duras que son, el catalán), hay joda y chupi mas baratos y se intoxiquen con mariscos del mediterráneo, que ningún conocedor comería ya que es el mar mas contaminado del planeta (los mariscos hay que comer los del Cantábrico) y dejen de hacer bulto en otros sitios que no son para ellos…

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